Anoche inventé un nuevo placer, y cuando lo iba a disfrutar por vez primera, llegaron violentamente a mi casa un ángel y un demonio. Entraron en mi puerta y disputaron acerca de mi nuevo placer. Uno gritaba: ¡Es un pecado! Y el otro decía: ¡Es una virtud!
Frases célebres sobre: casa. [Página 43]
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El dinero no debe entrar en casa de las gentes honradas más que por la puerta de la virtud
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Lo sé: en alguna parte esta casa ha sido ya apuntada como dos números en una lista de víctimas y por buenas razones distraído voy a ti.
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Maldita ciudad, no es tu mejor momento y aún estás hermosa. He de confesarte que te eché de menos. Agarro la guitarra y canto para ti. Qué bueno estar en casa. Vuelvo a Madrid.
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Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense.
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Hasta que el marido no entiende absolutamente todas las palabras que su mujer no ha dicho, no estará realmente casado.
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La mujer que no está enamorada se aburre siempre, en su casa, en los salones y en el teatro.
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El hecho de que el proceso de paz de Pastrana haya fracasado no significa que las conversaciones no sean una buena alternativa
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Las amas de casa apoyan con telegramas la política del gobierno socialista.
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Para ser un triunfador, hay que fracasar para luego saber triunfar
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La sociedad conspira para infundir el sentimiento de su propia virtud a los recién casados.
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Sin concordia no puede existir ni un estado bien gobernado ni una casa bien administrada.
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El fracaso no es un evento aislado y catastrófico. No fallas de la noche a la mañana, fracasar se compone de errores en tu juicio repetidos día a día
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Yo no sabría echarte de menos soy un ladrón que robó dolor y si te pierdo camino a casa ya te dije esto antes... Linda mía, te voy a encontrar, te voy a buscar y te voy a encontrar...
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He fracasado en el intento de dedicar amor a las cuestiones políticas.
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Las casas del pueblo son limpias. Las amas de casa limpian, friegan, barren y cepillan el día entero, lo que en el pueblo se llama ser casero y económico.
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También tenía, y eso me encantaba, unos zapatos de tacón alto. Debajo de sus zapatos se leía lo siguiente: No olvides, querido esposo, mi consejo, y evita bares, aguardiente y vino añejo. En tu casa nunca dejes de cenar, y ama a tu mujercita, que así te h
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Los libros no son muebles, pero nada como ellos visten una casa.
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Todos éstos, los que vivían en estas casas, y todos los condenados dependientes de comercio, que vivían por allá, no sirven. No tienen coraje, no sueñan ni ansían nada, y el que no tiene esas cosas, no vale un ardite.
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Yo sabía perfectamente lo que quería. Me proponía entrar en la casa, esconderme arriba y, aprovechando la primera oportunidad, cuando todo estuviera en silencio, coger una peluca, una máscara, unas gafas y un traje y salir a la calle. Tendría un aspecto g