Lo peor era estar descalza, el suelo erizado de piedras, no podíamos pagarnos unas sandalias. ¡Cómo me sangraban los pies! No teníamos nada, ni casa, ni agua, éramos nómadas... pero teníamos el rebaño y a nosotros mismos
Frases célebres sobre: casa. [Página 55]
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Llegué a Nueva York por un milagro, cuando tenía trece años me escapé. Mi padre iba a casarme con un viejo de sesenta años porque le daba cinco camellos. Yo era especial, rebelde. Las niñas son educadas para trabajar y ser ofrecidas en matrimonio. Eso qui
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Cuando uno hace un papel como éste no puede irse a casa y seguir viviendo su vida como si nada hubiera pasado. Durante siete meses viví todos los días como Muhammad Ali e incluso mis amigos se vieron obligados a participar de mi autoimpuesta esquizofrenia
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Prefiero un contable casado a tres contables enamorados.
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Es sencillamente tan dificil... mantenerse felizmente casado como hacer películas.
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Una casa sin hijos es una colmena sin abejas.
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Ella se ha casado tantas veces, ella tiene marcas de arroz en la cara.
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La casa de un hombre es su castillo
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Si de verdad alguien quiere casarse, ya sea hombre o mujer, debería irse a Boston o a Cambridge. En Nueva York la gente está demasiado obsesionada con su vida profesional. Yo era así, y, como todo el mundo, no me tomaba muy en serio la palabra relación.
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La caridad empieza en casa, pero no termina allí.
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Ningún libro, como ninguna buena casa, muestra todo su mérito desde un principio
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Tristeza y melancolía no las quiero en casa mía
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Extendió la mano, invitándola a entrar con un gesto que daba a entender que la juzgaba dueña de sus actos y que para él no era una respetuosa señora casada, sino un verdadero ser humano.
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Parezcámonos en algo a nuestro Rey, que no tuvo casa, sino en el portal de Belén adonde nació y la cruz adonde murió
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Mi ciudad, sus casas, el cementerio de la Recoleta... Sobre todo esto está cimentada mi vida y mi obra. Por Buenos Aires y para Buenos Aires escribo mis memorias. Para toda la Argentina quizás...
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La oposición dice que me vaya a mi casa: ¿A cual?, tengo veinte
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Quien piensa en fracasar, ya fracasó antes de intentar; quien piensa en ganar, lleva ya un paso adelante
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Sólo después de que las mujeres empiezan a sentirse en esta tierra como en su casa, se ve aparecer una Rosa Luxemburg, una madame Curie. Ellas demuestran deslumbrantemente que no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia
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¡A cuántas charlatanerías se somete uno cuando está en una situación apurada cuando todos los medios conocidos han fracasado y está en peligro la vida de un ser querido!
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El monstruo que ha traicionado nuestra ciega hospitalidad ha sido el culpable de todo. Creí recibir en mi casa a la inocencia, a la alegría, a una compañía querida para mi Berta. ¡Dios mío! ¡Qué loco he sido! Consagraré los días que me quedan de vida a la