El momento en que se percibe que era según la economía de poder, más eficaz y más rentable vigilar que castigar. Este momento corresponde a la formación, a la vez rápida y lenta, de un nuevo tipo de ejercicio del poder en el siglo XVIII y a comienzos del
Frases célebres sobre: castigar. [Página 2]
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Castigar a los opresores de la libertad es clemencia, perdonarlos es barbarie.
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Nuestro sistema es la medida del absurdo, ya que tratamos al delincuente a la vez como un chico, de modo de tener derecho a castigarlo, y como un adulto, para poder negarle consuelo.
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Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todo lo demás, en número infinito, a premiarlo o castigarlo
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Todas las cosas terribles de este mundo se debían a una combinación de causas. Pero todo el mundo quería reducirlas a una, y ni siquiera la verdadera. Era mucho mejor tener una sola causa: una persona a quien castigar. En ese caso podían soportar lo insop
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¡Qué mejor forma de castigar a tu enemigo que olvidándolo!
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Antes de castigar a un niño, pregúntate si no serás tú la causa de su problema.
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Uno se reprocha muchas cosas y cree que la libertad está en malgastar la vida y maltratar el cuerpo, y no se da cuenta que es la manera de castigarse porque está inconforme con lo que hace.
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Castigar a uno o dos transgresores para que sirva de ejemplo es más benévolo que ser demasiado compasivo.
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La única ofensa que no puedes castigar es el discurso fúnebre.
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El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente.
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El azote, hijo mío, se inventó para castigar afrentando al racional y para avivar la pereza del bruto que carece de razón; pero no para el niño decente y de vergüenza que sabe lo que le importa hacer y lo que nunca debe ejecutar, no amedrentado por el rig
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Aquí estamos para poder superar los miedos y los obstáculos que nos impiden poder ser tal y como quisiéramos ser delante de una mujer. ¿Por qué? Pues porque nos gustan las mujeres. Nos gustan y no son nuestros enemigos a los que hay que castigar. No colec
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¿Por qué no castigar al maestro cuando el alumno se comporta mal?
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Sus antepasados vinieron a Macedonia y al resto de Grecia y nos hicieron gran daño, aunque no le habíamos agredido. Me han designado líder de los griegos, y el deseo de castigar a los persas lo he tomado de usted.
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Para castigarme por mi desacato a la autoridad, el destino me hizo a mí mismo autoridad.
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Para castigarme por mi desprecio a la autoridad, el destino hizo de mí una autoridad.
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No somos pecadores, no somos culpables; la mayor y la más estúpida de las culpas sería castigarnos o castigar al prójimo. No somos reos ni jueces; somos obreros.
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Sólo yo tengo el derecho de corregir, pues sólo puede castigar quien ama.
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El ser humano no tiene un destino, sino que el sujeto del destino es como tal indeterminable. Puede el juez ver destino donde quiera; al castigar, lo dicta ciegamente. Y aunque el hombre no queda afectado por esto, sí se afecta la mera vida en él, que, en