Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él.
Frases célebres sobre: cera. [Página 8]
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Me gusta la gente que me hace reír. Sinceramente, creo que reír es la cosa que más me gusta. Cura una multitud de males y es probablemente la cosa más importante en una persona.
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Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.
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Nadie puede tratar sinceramente de ayudar a otro sin ayudarse a sí mismo.
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La mente inglesa está siempre enfurecida. La inteligencia de la raza se desperdicia en sórdidas y estúpidas batallas entre políticos de segunda y teólogos de tercera...Estamos dominados por fanáticos, cuyo peor vicio es la sinceridad.
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No era una inquietud política, sino la de un hombre cuyo único entretenimiento en la vida es discutir todas las noches durante horas con sus hijas y sus invitados sobre política y sobre la existencia o no de Dios y que teme perder su lugar a la cabecera d
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Me sentí como Angelina Jolie después de la cera brasileña
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El maquillaje que embellece más es una sonrisa sincera.
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Hay cuatro etapas para el matrimonio. En primer lugar está el noviazgo, entonces viene el matrimonio, los hijos como tercera etapa y el divorcio.
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La amistad entre dos mujeres es siempre una conspiración contra una tercera.
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Voy a pasar por la vida, ya sea en primera o tercera clase, pero nunca en segunda.
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La sociedad sería cosa de veras hermosa si se interesaran sinceramente los unos por los otros.
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El que no tiene dos terceras partes de su jornada para sí mismo es un esclavo, sea lo que sea, político, comerciante, funcionario o erudito
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Se puede conceder un cierto privilegio moral a la aristocracia a expensas de la burguesía, pues la primera reconoce sincera y abiertamente la desigualdad, considerándose una raza superior y privilegiada, mientras la segunda disimula su situación de favore
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Lo que uno hace una vez, quiere hacerlo de nuevo, y las cosas que se han probado dos veces, exigen una tercera.
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Te veo pálido y bello: tu carne es una antorcha hecha de cera y fuego
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Me he limitado casi siempre a complicidades banales, por un terror oscuro a enamorarme y sufrir. Basta con ser prisionero de un instinto, no quiero serlo también de una pasión, y creo sinceramente que no he amado nunca.
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Si recuerdo bien, tenías, Elia, cuatro dientes: una primera tos te echo fuera dos, y otra, otros dos. Ya puedes toser tranquila durante días enteros: una tercera tos no tiene nada que hacer ahí.
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La naturaleza del universo, valiéndose de la sustancia del conjunto universal, como de una cera, modeló ahora un potro; después, lo fundió y se valió de su materia para formar un arbusto, a continuación un hombrecito, y más tarde otra cosa.
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Por muy bien hechos que estén los puntos de sutura, se vive con dificultad cuando nuestras vísceras han sido substituidas por la añoranza de una persona; parece que ésta ocupara más lugar que aquéllas, la sentimos continuamente, y además ¡qué ambigüedad v