El día es perezoso pero la noche es activa
Frases célebres sobre: che. [Página 55]
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¡Ay! Es tan hermoso el mundo que hay que apostar aquí a alguien que de la mañana a la noche sea capaz de no moverse
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Días y noches para comprenderse, para contemplar en tus ojos todo lo que pienso de ti y de un mundo hecho a tu imagen. Y las noches y los días gobernados por tus párpados.
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En la sombra en donde los corazones hablan; cuando en torno las cosas se empiezan a ver menos; te amo mucho esta noche para hablarte de amor.
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Es normal tener noches malas, perder partidos y cometer errores, porque todos somos humanos, pero lo importante es saber levantarse lo más rápido posible
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En su interior había paz; nada bullía ni ejercía presión. En su alma volvía a reinar la acostumbrada noche fría que necesitaba para que su conciencia estuviera clara y tersa y pudiera asomarse hacia fuera: allí olió su perfume.
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Nos acostumbramos a la tracción a sangre de los chicos y las mujeres en las noches del centro cargando lo que otros tiran
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Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche.
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En el fondo del hombre hay una noche irresistible. Cada anochecer, los hombres y las mujeres se quedan dormidos. Se hunden en esa noche como si las tinieblas fuesen un recuerdo.
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Los sueños se van con la noche. Y tan solo queda una bruma lejana e inatrapable.
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Entre más oscura la noche, más brillantes las estrellas.
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La mujer es más como la noche. Te rodea, te envuelve, te ahoga, sin ofenderte, sin ni siquiera tocarte.
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Que este aire sea testigo de su corazón de largo alcance, y en las trincheras, un omnívoro y activo océano sin ventana es la materia... ¿De qué sirven estas estrellas delatoras? Todo deben contemplar ¿Para qué? En la reprobación del juez y del testigo, en
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Tómese dos docenas de besotes. Añádase una dosis de mantequilla del Deseo. Agréguese tres gramos de tapioca de los Celos. Échese cuatro cucharadas de azúcar de la Melancolía. Colóquese dos huevos. Agítese con el brazo de la Fatalidad y tómese de dos en do
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Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.
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Olvida que deberías haber sido recompensado ayer y no lo fuiste. ¡Qué importa, sé feliz! No eches de menos ninguna cosa ni esperes nada tampoco. Lo que ha de suceder, escrito está en el libro que hojea, al azar, el viento de la eternidad.
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La noche es más triste que el día
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La envidia hace parecer más abundantes las mieses de los campos ajenos, y más rico en leche el rebaño vecino
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Detén tu marcha y trata de ser feliz. ¿Por qué te afliges, pequeña mía? Dame vino; la noche se acerca.
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Hermano: no nos preocupemos por el mañana. Aprovechemos este soplo de vida. Mañana todos abandonaremos esta posada y nos pareceremos a los muertos de hace diecisiete mil años.