La avaricia empieza donde termina la pobreza
Frases célebres sobre: cia. [Página 391]
Hay un total de 15747 freses célebres sobre "cia" este sitio web. [Página 391]
-
-
En ciertas circunstancias de la vida conviene que el amigo permanezca silencioso a nuestro lado; el consuelo hablado ensancha la llaga y nos deja ver su profundidad
-
Hay personas que no pueden contar con nada, ni siquiera con el azar, pues hay existencias sin azar
-
Un desgarrón en la ropa es una desgracia; una mancha, un vicio
-
El tiempo es el único capital de aquellos que sólo poseen la fortuna de su inteligencia
-
¿Quién es libre? El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus apetitos y desprecia los honores del mundo, que confía exclusivamente en sí mismo y que ha redondeado y pulido l
-
El primer paso hacia la sabiduría es liberarse de la necedad
-
El envidioso enflaquece al ver la opulencia del prójimo
-
Lo que es imposible corregir, la paciencia lo hace tolerable
-
Somos engañados por la apariencia de la verdad.
-
Lo que hace falta es someter a las circunstancias, no someterse a ellas.
-
Lo que no se puede evitar hay que llevarlo con paciencia
-
La burocracia es un mecanismo gigante operado por pigmeos
-
La elegancia no consiste tanto en el traje como en el modo de llevarlo
-
La burocracia es una máquina gigantesca manejada por pigmeos.
-
La ignorancia es la madre de los crímenes. Un crimen es, ante todo, una falta de raciocinio
-
Elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos.
-
Se exageran de igual modo la desgracia y la felicidad; nunca somos tan desgraciados ni tan dichosos como se dice
-
Si los jóvenes hermosos, fuertes, llenos de vida, de ansias palpitantes, no fueran ignorantes y tímidos, la vida social sería imposible
-
No escuchar al que nos habla, no sólo es falta de cortesía, sino también de menosprecio. Atiende siempre al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención