No hay auténtico genio sin paciencia.
Frases célebres sobre: cia. [Página 572]
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Un pueblo desgraciado hace los grandes artistas.
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Gana riqueza y posición, si es posible, con gracia; pero si no, gánalos como sea.
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Ocurre con la gente de mente pequeña lo mismo que con las botellas de cuello estrecho. Cuanto menos contiene, más ruido hacen al vaciarlas.
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Experiencia es el nombre que los hombres le dan a sus desatinos o a sus tristezas.
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Desprecia al hombre orgulloso que se avergüence de verter lágrimas.
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Es de presumir que las mujeres tienen en más su cuerpo que su alma, puesto que la mayoría entregan su corazón sin resistencia y se resisten a entregar su cuerpo.
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Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.
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El deseo es una tendencia constante.
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El primer sentimiento fue el de la repugnancia, el segundo fue el de la indiferencia, y el tercero la curiosidad
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El infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana.
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No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y her
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La ciencia total sólo puede resultar de un esfuerzo total del hombre, es decir del conjunto del esfuerzo humano colectivo realizado por la evolución perfecta de la historia universal.
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La autoridad es, pues, necesariamente una relación entre agente y paciente: es, entonces, un fenómeno esencialmente social y no individual; es preciso que existan dos, por lo menos, para que haya autoridad.
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La muerte es una finitud dialéctica. El ser dialéctico, es decir, el hombre, es el único ser mortal, en sentido lato. La muerte de un ser humano difiere esencialmente del fin de un animal o de una planta, así como de la desaparición de una cosa por simple
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Conde de Montecristo:El primer sentimiento fue el de la repugnancia, el segundo fue el de la indiferencia, y el tercero la curiosidad.
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Trata al buen vino como a la mujer, con delicadeza, sin golpearla, y cuando lo bebas, dedícale algunas palabras agradables, hasta los vinos aprecian esto.
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Es necesaria la desgracia para socavar ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana; es precisa la presión para hacer estallar la pólvora
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Al igual que el odio, los celos están prohibidos por las leyes de la vida porque son esencialmente destructivos.
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Lo mismo que un río: el hombre es cambio y permanencia