Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad.
Frases célebres sobre: cid. [Página 123]
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La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.
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Hay varias clases de curiosidad; una, interesada, que nos lleva a desear aprender lo que nos puede ser útil; otra orgullosa, nacida del deseo de saber lo que otros ignoran.
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Nuestra envidia dura siempre más que la felicidad de aquellos a quienes envidiamos.
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Se encuentran medios para sanar la locura, pero no se encuentran para enderezar una mente retorcida.
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La verdadera prueba de que se ha nacido con grandes cualidades estriba en haber nacido sin envidia.
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La moderación de las personas felices se debe a la placidez que la buena fortuna da a su temperamento.
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Existe en el corazón humano una generación perpetua de pasiones, de tal manera que la ruina de una coincide casi siempre con el advenimiento de otra.
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Antes de desear algo ardientemente conviene comprobar la felicidad que le alcanza a quien ya lo posee.
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La simplicidad afectada es una impostura refinada.
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La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados
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Antes de desear ardientemente una cosa, debemos cerciorarnos cuidadosamente de la felicidad que proporciona al que la posee
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Gracias Dios, por la dignidad y la belleza de uno mismo. Por la presiocidad de ser innatos. La única cosa que no puede ser tomado de nosotros. La única cosa que realmente cuenta
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Pasa con el verdadero amor como con los aparecidos; todo el mundo habla de ellos, pero muy pocos los han visto.
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Para nosotros el arte es una aventura en un mundo desconocido, que puede ser explorado sólo por quienes están dispuestos a asumir el riesgo
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El arte es una aventura que nos lleva a un mundo desconocido... Nuestra tarea como artista es hacer que la gente vea el mundo tal como lo vemos nosotros.
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Nuestra envidia sobrevive siempre a la felicidad de aquellos a quienes envidiamos.
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Cuando no podemos encontrar felicidad en nosotros mismos, es inútil buscarla en otra parte.
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El más seguro indicio de que uno posee grandes cualidades nativas, es haber nacido sin envidia
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Sin ella, mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo y Morgana y los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia