Empezó a caer una nieve menuda, y de repente cayeron grandes copos. Aullaba el viento; había empezado la tormenta. En un instante, el cielo se juntó con el mar de nieve. Todo desapareció.
Frases célebres sobre: ciel. [Página 35]
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La ética no consiste en formular preceptos caídos o dictados desde el cielo, sino que es consecuencia de tomar consciencia de lo que somos.
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Cuando agitas tu cendal, sueño eterno de Martí, tal emoción siento en mí, ¡que indago al celeste velo si en ti se prolonga el cielo o el cielo surge de ti!
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Todos insisten en su inocencia, a toda costa, aun si ello significa acusar al resto de la raza humana y aun al cielo.
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En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén.
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Las estrellas están ebrias de cielo, y tú, vida, tú tienes tu estrella, y tú muerte, muerte, tienes la tuya...
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Escúchalos, préstales atención: quien nunca toca la tierra, puede que nunca llegue al cielo.
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Mi espíritu se mece como un mástil, obras de teatro en el tormentoso cielo y, al igual que las velas hinchadas por el viento, se llena mi imaginación.
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El corazón que no ama es una cisterna tenebrosa, un depósito inmóvil que no recibe ni da. El corazón que ama es el remanso a cielo abierto, donde las mil corrientes del mundo descansan un instante para partir otra vez.
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Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo.
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¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.
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Si el cielo con todas sus estrellas y el mundo con todas sus riquezas fueran míos, algo más pediría. Pero si ella fuera mía, me contentaría con un rincón, el más pequeño de la tierra.
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Siento con la armonía de la tierra que gira y en el azul del cielo con la constelación.
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Íntimamente se han abierto todas mis amarguras y mis esperanzas, como las flores que a la brisa pura esparcen bajo el cielo su fragancia.
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Voy sobre los abismos, bajo el cielo, en Pegaso volando, atento al ritmo de mi música interna.
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Dios manda en el cielo y Trujillo en República Dominicana
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¡Alegría! ¡Oh alegría desatada en las alturas del cielo! Las telas puras resplandecen, los invisibles atrios están sembrados de hierbas y las verdes delicias del suelo se pintan al siglo de un largo día.
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Deseo partir peinada de luna bajo el cielo errante.
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¡Ay Tales! no eres capaz de ver lo que pasa a tus pies y percibir el cielo al mismo tiempo
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Los acontecimientos no caen sobre los hombres; éstos los crean a través de sus gobiernos y sus políticas. El terror no desciende sobre ellos desde el cielo, de la nada; lo traman ellos mismos. ¿No se conspiran siempre en secreto las guerras y se sueltan s