A los antiguos hay que leerlos despacio; necesitamos mucha paciencia, es decir, mucha atención para obtener placer cuando recorremos esas obras.
Frases célebres sobre: cir. [Página 80]
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Cuando uno escribe debe decir sólo lo que aquellos a quienes uno se dirige quieren saber. No es a la satisfacción del propio espíritu a lo que uno debe aspirar en esta correspondencia, sino a la satisfacción del espíritu del otro.
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Los críticos no sabrían distinguir y apreciar ni los diamantes brutos ni el oro en barras; en literatura no conocen sino lo que circula, las monedas; ellos son comerciantes, su crítica tiene balanzas, pesas, pero no tiene ni crisol ni piedra de toque.
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Sólo los pensamientos, tomados aisladamente, caracterizan a un escritor. Con razón los llamamos trazos, y los citamos; muestran la cabeza y el rostro, por así decirlo; el resto no muestra más que las manos. Hay fantasmas de autores y fantasmas de obras.
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Existen obras donde no hay lo que podría llamarse buena poesía, pero dan la idea de ello, y todo lo que da esta idea seduce al espíritu. Lo mismo puede decirse de muchos cuadros, que dan la idea de ser bellas pinturas sin que lo sean, e incluso de algunos
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Cuando las palabras no enseñan nada, es decir, cuando éstas no son más apropiadas que otras para expresar un pensamiento, cuando éstas no tienen ningún vínculo necesario con él, entonces la inteligencia o la memoria no alcanzan a retenerlas, o las retiene
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Un teólogo sólido, un sólido metafísico. Me gustaría oír decir: un sólido poeta. Tener muchas ideas no significa nada, lo importante es tener ideas sólidas, es decir, que éstas tengan la fortaleza de una gran verdad.
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La danza debe dar la idea de una ligereza y una soltura incorpóreas, por así decirlo. El efecto de las bellas artes tiene como único mérito lo que todas éstas deben tener como fin, el de hacer imaginar almas por medio de cuerpos.
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Hay cosas que sólo podemos decir por escrito, que sólo podemos saberlas bien cuando pensamos en escribirlas, pero que sólo podemos pensar en escribirlas cuando las sabemos por adelantado.
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Los antiguos decían que un discurso adornado no tenía costumbres, es decir, que no expresaba el carácter y las inclinaciones de quien hablaba.
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Que las palabras se separen bien del papel: es decir, que se fijen fácilmente en la atención, en la memoria, que sean fáciles de citar y desplazar.
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Las mentes abiertas aguardan lo que un autor quiere decirles y lo que ellas deben pensar; nunca se precipitan demasiado.
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No podemos mirarnos siempre en el espejo y decir lo buenos que somos. Cuando las cosas van bien es cuando hay que estar más atentos. El miedo a perder es la razón fundamental para competir bien
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¿Qué puedo decir de la vida? Que resultó ser larga. Únicamente con el dolor me siento solidario, pero hasta que me tapen con greda la boca, de ella solo saldrán agradecimientos.
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Si ustedes en 300 años, desde 1714 hasta ahora no han aprendido siquiera a decir 'Josep-Lluis', pero en cambio saben decir 'Schwarzenegger' o 'Shevardnadze', ustedes tienen un problema, no yo.
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Nos estamos volviendo serios, y, dejadme decirlo, esto es un paso inmediato hacia ser aburridos.
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Vivir es constantemente decir lo que vamos a ser.
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El enamoramiento, en su iniciación, no es más que eso: atención anómalamente detenida en otra persona. Si esta sabe aprovechar su situación privilegiada y nutre ingeniosamente aquella atención, lo demás se producirá con irremisible mecanismo.
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Quiero decir que todos los que se enamoran, se enamoran lo mismo – el listo y el tonto, el joven y el viejo, el burqués y el artista. Esto confirma su carácter mecánico.
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El hombre rinde el máximo de su capacidad cuando adquiere plena conciencia de sus circunstancias.