El psicoanálisis tendrá su campo. Pero no queramos sustituir una cosa por otra. La confesión es insustituible. Por eso Dios ha hecho la confesión.
Frases célebres sobre: confesión. [Página 2]
Hay un total de 35 freses célebres sobre "confesión" este sitio web. [Página 2]
-
-
Es la confesión, no el sacerdote, quien da la absolución.
-
Él no confiaba en nadie. Era como un gato, según su propia confesión, un depredador solitario. No obstante, esa noche se había tenido que comunicar conmigo; hasta cierto punto se había descubierto al decirme la verdad.
-
Toda gran filosofía es la confesión de su creador y una especie de autobiografía involuntaria e inconsciente.
-
El cristiano es sólo un judío de confesión más libre.
-
Habría querido terminar mi diario sin la confesión de un amor prohibido. Por lo menos, quería que mi amor incestuoso quedara sin escribir.
-
Quiero que la literatura sea una cabal explicitación, y, por mi parte, no distingo entre mi vida y mis letras. ¿No dijo Goethe: Todas mis obras son fragmentos de una confesión general?
-
Desde cuando sos, tan sensible vos, taco alto y Chablí era tu confesión y pronto empezaste a ser un recuerdo y nada de lo que me gusta extrañar.
-
Aquí estoy y estas estrellas están -la alta meseta- los rastros del Edén -y el árbol peligroso- ¿Son el paisaje de la confesión? Y si confesión, ¿También absolución?
-
Que por decir la verdad ni en la confesión ni en otro caso nunca se ha pecado...
-
La pasión por la música es en sí misma una confesión. Sabemos más de un desconocido que la tiene que de alguien insensible a ella que frecuentamos a diario.
-
La confesión hace posible el acceso a la certeza.
-
Aprovechaba el momento de emoción y descuido del alma cándida, conquistaba con inteligencia y pasión, sabía esperar una caricia involuntaria, suplicar o exigir una confesión, captar el primer latido del corazón, perseguir el amor, lograr de repente una en
-
El temor es siempre la confesión de una debilidad que desaconseja la lucha y no quiere ni ver al adversario
-
Cerró los ojos, ensimismado en su agónica confesión. Yo le escuchaba con más deseo de lo racional. El sentido común me decía que debería estar aterrada. En lugar de eso, me sentía aliviada al comprenderlo todo por fin.