La única manera de conocer los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible.
Frases célebres sobre: conoce. [Página 50]
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El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
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Quien no conoce las lenguas extranjeras nada sabe de la suya propia.
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El hombre que piensa yerra particularmente cuando pregunta por la causa y el efecto: ambos juntos forman el fenómeno indivisible. Quien sabe reconocer esto se halla en el buen camino hacia la acción, el actuar.
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Ni con la mejor voluntad y la más pura de las intenciones les resulta fácil conocerse a los hombres; y a ello viene a sumarse la mala voluntad, que todo lo tergiversa.
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Sirviendo a los demás aprendemos a saber mandar y a conocer cuál es nuestra autoridad.
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¿Conoces el país donde florecen los limoneros?
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No conocemos a los hombres cuando vienen a vernos; tenemos que visitarlos a ellos para averiguar cómo son.
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El que con perspicacia reconoce la limitación de sus facultades, está muy cerca de llegar a la perfección.
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El hombre sólo se conoce a sí mismo por la acción.
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Todo el mundo puede conocer cuándo me equivoco, pero no cuándo miento.
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Aunque un marido viviera más de cien años nunca podría saber nada de la verdadera existencia de su mujer. Podrá conocer el mundo, el universo, pero nunca a esa persona que convive con él.
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Sólo teme al hombre quien no lo conoce; y quien lo rehuye, pronto lo ignora.
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Sólo vemos lo que conocemos.
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Si quieres conocerte, actúa. Al actuar es cuando verdaderamente nos medimos con los demás.
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Sólo se reconoce el error cuando todo el mundo lo comparte.
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Para conocer a la gente hay que ir a su casa.
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Conocer la realidad implica construir sistemas en continua transformación que se corresponden, más o menos, a la realidad
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Una de las mayores pruebas de mediocridad es no acertar a reconocer la superioridad de otros.
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Una mujer que ama a un hombre de talento, le ama menos por el talento que tiene que por el que le reconocen.