La revolución se lleva en el corazón no en la boca para vivir de ella
Frases célebres sobre: cor. [Página 152]
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Los reyes que no tienen corona, son los monopolios, los verdaderos amos de países enteros y en ocasiones de continentes
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Amantes del mundo: a veces es más hermoso recordar que vivir
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Ponme la mano aquí, Macorina
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Esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón
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La clemencia encadena los corazones con lazos que jamás se rompen
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Para ganar voluntades, para abrirse corazones, más que trajes y tocados sirve un alma pura y noble.
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La arrogancia de corazón es un atributo de los hombres de bien, la arrogancia de los modales es un atributo de los imbéciles
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El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderlo y hablarlo.
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Nuestra conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón.
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Levantose y huyó con la ligereza de una corza, seguida del príncipe, pero sin que pudiera alcanzarla, y en su fuga perdió una de las chinelas de cristal, que el hijo el rey recogió.
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Me gusta ver crecer las flores, pero cuando se cortan dejan de agradarme. Las considero entonces objetos desarraigados y perecederos; su semejanza con la vida me entristece. Jamás regalo flores a aquellos que amo; jamás deseo recibirlas de un ser querido.
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Los prejuicios, y es bien sabido, son difíciles de erradicar del corazón de aquellos que nunca han fertilizado su educación. Crecen allí, firmes como malas hierbas entre rocas.
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Si hay palabras y agravios como cuchillos, cuyas profundas heridas nunca cicatrizan ultrajes cortantes e insultos de dentado y venenoso filo, hay también palabras de consuelo demasiado dulces para el oído receloso, y cuyo eco perdura en nuestra memoria:
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El recuerdo es un veneno que se forma en nuestra alma y va aniquilando la sensibilidad del corazón.
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No existe error más absurdo y, no obstante, más arraigado en el corazón humano, que el de creer que los sufrimientos favorecen la salvación espiritual.
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Se estaba muriendo de una enfermedad no menos mortal que las que aparecen en un obituario; de una herida interior incurable: tenía destrozado el corazón.
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El azar sólo favorece a quien sabe cortejarlo.
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¡Qué frágil es el corazón que arde, embriagado de intentos y anhelos!
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Es insensato lamentarse, aunque estemos condenados a partir: lo único sensato es recibir el recuerdo de alguien en el corazón.