El corazón es lo primero que vive en la estructura del animal y lo último que muere. En él tiene su comienzo y su término la vida.
Frases célebres sobre: corazón. [Página 38]
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Yo mandaba más que el gobierno en ese momento, porque yo mandaba sobre el corazón de muchos miles de hombres. Esa es, quizá, la primera condición para conducir. Es decir, actuar sobre el corazón de los hombres, no sólo sobré su voluntad, para que lo acomp
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El amor y el recuerdo estaban confundidos en mí ser. Entrelazados quedarán en la memoria como un sueño que resplandece, y el corazón seguirá ignorando el origen de tanta clemencia.
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¡Venturoso el corazón que alberga tu terrible placidez!
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Caída su lumbre en el corazón de quien la escucha, ¿qué queda en aquel que vio fluir de su mano la chispa de los grandes designios?
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Cual un pájaro ciego yo te canto, porque eres mi sombría rosa amada, y cuando está anegado de tristeza mi corazón renueva sus canciones.
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El dinero no puede satisfacer el corazón del hombre, sino el buen uso que de él se hace, es esto lo que produce la verdadera satisfacción
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Cuando sopla la brisa de mi corazón enamorado, sonreís lentamente como si recordarais.
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La base de toda educación es cuestión de corazón.
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Dios no abandona a ninguno; quien a Él recurre con el corazón limpio del pecado y con la oración bien hecha, obtendrá todo lo que necesite
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Para trabajar con éxito, téngase caridad en el corazón y paciencia en la ejecución
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Recordad que la educación depende de la formación del corazón.
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Si eres mi sangre cómo no estás en mis venas, pasando y repasando mi corazón que no duerme.
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Y el corazón a cada latido amanece una esperanza nueva que tiene algo del cielo.
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Un corazón sencillo y generoso.
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Con mujeres el corazón discute, no la mente.
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¡Escúcheme, hombre de corazón duro! ¡Escúcheme, orgulloso, severo y cruel! ¡Habría podido salvarme y devolverme la dicha y la virtud, pero no quiso! Usted es el destructor de mi alma, mi asesino, ¡Que caiga sobre usted la maldición de mi muerte y la de mi
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Era espontáneamente emprendedor, firme e intrépido; poseía un corazón de guerrero, y habría podido sobresalir con esplendor a la cabeza de un ejército.
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Corazón blanqueado por la lluvia. Carcaza golpeada por el viento.
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Ella me escuchaba con ansia; parecía devorar mis palabras mientras yo hablaba elogiosamente de ti y sus ojos me agradecían mi cariño hacia su hermano. Por último, mis constantes e incansables atenciones me conquistaron su corazón y con dificultad logré ob