Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie que la suerte pueda ser cuestión de tener talento.
Frases célebres sobre: cree. [Página 36]
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Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!
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La estimación depende de creer o no creer en quien se estima; el amor, ésta es su tragedia, aunque no crea, ama.
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¿cómo puedes creer en su hermosura si sabes que aquella humedad sólo está allí a fin de animar al capullo a florecer para que pueda caer, marchito y seco, en otoño?
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Desconfiemos siempre de los que nos creen capaces de mayores triunfos de los que hemos podido lograr. Es el modo pérfido de considerarnos fracasados.
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El amor propio y la vanidad nos hacen creer que nuestros vicios son virtudes, y nuestras virtudes, vicios.
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Nunca, como al morir un ser amado, necesitamos creer que existe un cielo.
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Creedlo, para salir adelante con todo, mejor que crear afectos es crear intereses...
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Nunca como al morir un ser querido necesitamos creer que hay un cielo
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Dicen que me burlo de todo, me río de todo, porque me burlo de ellos y me río de ellos, y ellos creen ser todo.
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Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser cuestión de talento.
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¿Creerías en lo que crees si fueses el único que lo creyera?
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Los hombres deberían primero creer en los hombres, y el resto vendría solo.
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El psicoanálisis es aquella enfermedad mental consistente en creer que ella es su terapéutica.
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El diablo es optimista si cree que puede hacer más malo al hombre.
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El ser humano es especialmente vulnerable ante las debilidades y sin embargo saca las mejores cualidades. Los ciclistas estan demasiado ocupados para pensar en sí mismos, se creen invencibles para admitir que tienen miedo, se sienten débiles o vulnerables
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Si hay que creer en algo que no se ve, prefiero los milagros a los bacilos.
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El diablo es optimista si cree que puede hacer peores a los hombres.
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Cuando eres la primera persona cuyas creencias son diferentes de lo que todo el mundo cree y dices: Yo tengo razón y todos los demás están equivocados. Es una situación muy desagradable. Es a la vez alegría y al mismo tiempo una invitación a ser atacado
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El hombre de la calle no cree serlo.