Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.
Frases célebres de Jacinto Benavente.
Jacinto Benavente y Martínez . Dramaturgo y director, guionista y productor de cine español.
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El verdadero amor, el amor ideal, el amor del alma, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada, sin exigirle a cambio la nuestra.
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En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
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Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados.
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El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es para morir.
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El amor de los judíos a su pueblo sólo se traduce por odio a los demás pueblos de la tierra; odio disfrazado de amor a una idea, que es lo más abstracto que puede amarse y en nombre de la cual se predica la destrucción de todo lo existente, Humanidad incl
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El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.
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El amigo que sabe llegar al fondo de nuestro corazón, ése, como tú, ni aconseja ni recrimina; ama y calla.
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La vida es como un viaje por mar: hay días de calma y días de borrasca. Lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco
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Si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser otra cosa que la venganza de los cobardes.
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El hombre sería el más extraño animal del mundo, si no existiera la mujer.
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La felicidad no existe en la vida. Sólo existen momentos felices
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Los artistas han convenido en que lo más pintoresco y característico de cada pueblo es la roña, sea material o espiritual.
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Las mujeres perdonan alguna vez al que las ha engañado, pero nunca al que no han podido engañar.
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Por amor una mujer es capaz de todo, incluso de traicionar ese amor para salvarlo.
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Sólo por nuestras obras, por nuestra acción, podemos saber de nuestra vida.
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El enemigo sólo empieza a ser terrible cuando empieza a tener razon.
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Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo.
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La disciplina consiste en que un imbécil se haga obedecer por los que son más inteligentes.
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El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.