Los matemáticos son un poco como los franceses: cuando se les dice algo, lo traducen a su lengua y al punto pasa a ser otra cosa.
Frases célebres sobre: cua. [Página 400]
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El hombre dado a lo sensible se rie a menudo cuando no hay de qué reírse. Su bienestar interior sale a relucir sea cual sea el móvil que lo estimule.
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No conocemos a los hombres cuando vienen a vernos; tenemos que visitarlos a ellos para averiguar cómo son.
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El día afortunado es como un día de cosecha; en cuanto el trigo está en sazón, hay que apresurarse a recogerlo.
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¿Qué es el hombre, ése semidios ensalzado? ¿No le falta la fuerza cuando más la necesita? Y cuando abre las alas en el cielo de los placeres, lo mismo que cuando se sumerge en la desesperación, ¿no se ve siempre detenido y condenado a convencerse de que e
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Por grande que sea, llena de esto tu corazón, y cuando, penetrada de tal sentimiento, seas feliz, nómbralo entonces como quieras, llámale Felicidad, Corazón, Amor, Dios. Para ello no tengo nombre; el sentimiento es todo. El nombre no es más que ruido y hu
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Cuando uno es viejo tiene que hacer más que cuando es joven.
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No existe vértigo mayor que el que produce una cuartilla de papel blanco. Aquellos pentagramas dispuestos a que los rellenemos con notas tienen cierto semblante burlón que produce, cuando menos, respeto.
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Por fin, con veinte años, se la llevó un extraño, y no perdí una hija, gané un cuarto de baño, ¡con perdón!
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Cuando lo descubrí fue un deslumbramiento asombroso. Me gusta el caos, no la disciplina, y él era el profeta del caos... Él empezó a hablar de otras cosas, metió la literatura en el rock. Me ha alimentado y me sigue alimentando.
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Cuanto hacemos tiene consecuencias. Pero no siempre lo justo y razonable produce consecuencias felices, ni lo absurdo consecuencias desfavorables, sino que a menudo acontece lo contrario.
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Cuanto más desquiciada está la vida de la mente, más abandonada a sí misma queda la máquina de la materia.
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El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo.
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Siempre se tiene tiempo suficiente cuando se emplea como es debido.
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Cuando a la bondad del alma se le une la belleza del cuerpo, todos se acercan al ser afortunado y se detenien ante él.
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Tengo mi medalla de oro olímpica dividida en once pedazos, una para cada uno de mis hijos. Se unirá nuevamente cuando se reúnan en mi entierro.
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¿Te has parado alguna vez a ver los colores que estallan en Madrid cuando, al salir del metro en una tarde otoñal, el sol se va?
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Cuando más desquiciada está la vida de la mente, más abandonada a sí misma queda la máquina de la materia.
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Todo nos falta cuando nos faltamos a nosotros mismos.
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Nada tan agradable como los principios del amor, cuando a ella le gusta aprender y a él le gusta enseñar.