El tiempo hace madurar todas las cosas. Mediante él, todas se hacen evidentes. El tiempo es el padre de la verdad
Frases célebres sobre: dad. [Página 497]
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Una cierta enfermedad que llaman falta de dinero
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La verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase.
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Los pequeños Maquiavelos de estos tiempos se imaginan que todo va a las mil maravillas en una sociedad cuando el pueblo tiene pan y paga los impuestos.
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La verdadera filosofía es la independencia del espíritu humano.
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Para ser un hombre superior en los negocios no se trata de adquirir cualidades, sólo se trata de perder algunas.
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Deberíamos tener cuidado en no hacerle a un compañero lo que solo intentábamos ayudarle a hacer.
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Una corazonada es la creatividad tratando de decirte algo
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Sólo deberían hacer películas los audaces, porque sólo los que tienen fuerza moral pueden hablar a la gente durante dos horas y en la oscuridad.
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El más grande amor no se expresa por violentas expansiones, sino por una diaria radiación, por los pequeños actos de bondad sin nombre ni recuerdo.
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El verdadero amor no debe ser pagado; el amor no pide nada; el verdadero amor no desea sino dar; la única tragedia para el amor es que no puede dar bastante.
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Los imperios no sufren de falta de finalidad en el momento de su creación. Es luego cuando se produce ésta, cuando ya están establecidos y sus objetivos iniciales son olvidados y reemplazados por vagos rituales.
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En las profundidades de nuestro inconsciente hay una obsesiva necesidad de un universo lógico y coherente. Pero el universo real se halla siempre un paso más allá de la lógica.
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No importa cuán exótica se vuelva la civilización humana, no importa el desarrollo de la vida y la sociedad ni la complejidad de las relaciones máquina - hombre; sea como sea, siempre se producen interludios de solitario poder durante los cuales el curso
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La verdad sufre cuando es sometida a un análisis excesivo.
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Nada nos puede impedir sentir esta maravillosa felicidad de ser preferidos a otros.
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No hay más camino, para aprender a amar, que el conocimiento de sí mismo, que esa mirada sin ilusión que, a través de nosotros mismos alcanza a toda la humanidad miserable.
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Un viejo sólo existe por lo que posee. Desde el momento que no posee nada, se le arrumba con la basura. A esta edad avanzada sólo se puede escoger entre el asilo y la fortuna.
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Imbécil. ¡Yo era todo un imbécil! Un delincuente. Me dijeron que era demasiado inteligente por mi propio bien, pero no estoy seguro de eso. No me gustaban las autoridades y esto fue a los diez años
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Temprano en la vida tuve que elegir entre la arrogancia honesta y la humildad hipócrita. Elegí lo primero y no he visto razón para cambiar