Que la mortalidad se rinda y se haga dulce al chocar con el labio y con la lágrima
Frases célebres sobre: dad. [Página 847]
Hay un total de 19837 freses célebres sobre "dad" este sitio web. [Página 847]
-
-
Hoy te diré un secreto: que mi mayor verdad está en mis sueños.
-
Se le perdió la luz a la palabra y ahora busca una mano para cruzar la calle cuando la eternidad alguna vez fue suya.
-
Cuando todo esté solo, libre de soledad, cuando el alma emprenda la aventura de la muerte.
-
El amor es un golpe, seco, callado, intenso. Nos deshace en partículas a segundo por beso. El amor no descansa, depredador maltrecho, corazón todo bosque: es el lobo del cuento.
-
De la ceniza que cabe en cada muerte nace el pájaro, y la voz surge con su desobediencia plena de las leyes. Y esta mortalidad que se acuna en la mano nos ahonda en el barro mientras nos resucita.
-
Los gobiernos ejercen poca influencia sobre la felicidad privada de los individuos.
-
Nadie conoce su propia fuerza mientras no se ha encontrada con la necesidad.
-
Toda cita literaria contribuye en cierta medida, a la estabilidad o al incremento del lenguaje.
-
El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención.
-
Admiro mucho a la mujer. Me encanta su belleza, su delicadeza, su vivacidad, y su silencio.
-
La palabra impresa embalsama la verdad para la posteridad.
-
En América Latina, lo maravilloso se encuentra en vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades... En nuestra naturaleza... Y también en nuestra historia.
-
Todo cuanto deseamos honestamente se reduce a estos tres objetos principales, a saber, entender las cosas por sus primeras causas, dominar las pasiones o adquirir el hábito de la virtud y, finalmente, vivir en seguridad y con un cuepo sano.
-
... todas las cosas están sometidas a la necesidad y que en la naturaleza no existe ni el bien ni el mal.
-
La precipitación y la superficialidad son las enfermedades crónicas del siglo.
-
Cuando la verdad es evidente para cualquiera, pierde algo de su atractivo.
-
Uno debe aprender a analizar con seguridad, y luego poner plena confianza en el computador con que la naturaleza nos ha dotado.
-
La cantidad de posibles disposiciones de las piezas en el tablero es ilimitada, y no hay un cerebro, ni siquiera el del matemático más grande o el de un calculador fenomenal, que pueda efectuar el recuento.
-
Sí, sí, el ataque de celos es una enfermedad como la peste, como el tenebroso esplín, como las fiebres, como la lesión cerebral. Consume como la fiebre; posee su ardor, su delirio, sus pesadillas y sus vestigios. ¡Dios os libre, amigos míos!