Las modas no son, después de todo, sino epidemias inducidas
Frases célebres sobre: das. [Página 226]
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Todas las profesiones son conspiraciones contra el hombre de la calle.
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No resistas nunca a la tentación. Prueba de todas las cosas y conserva la que sea buena.
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Todas las grandes verdades comienzan por ser blasfemias
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Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.
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No sé por qué no iba a haber una máquina que escribiese las cartas de amor ¿acaso no son todas iguales?
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En tanto tengamos cárceles, poco importa quiénes de nosotros ocupen las celdas.
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El hombre que escribe sobre sí mismo y sobre su tiempo es el único que escribe sobre todo el mundo y sobre todas las épocas.
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Todas las grandes verdades empezaron como blasfemias.
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No se porque no iba a haber una máquina que escribiese cartas de amor. ¿Acaso no son todas iguales?
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La agricultura es el arte que enseña virtud al hombre y la base de la opulencia a todas las naciones.
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¡Usted no me quiere ni me ha querido nunca! ... ¿Por qué entonces con su actitud, con la alegría de su mirada, con su mismo silencio me permitió usted concebir todas las esperanzas?
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A pesar de todas las expectativas, el tiempo de mi última campaña y de mi muerte está cerca. Quiero morir en casa. No dejes que mi fin te desarme, y en ningún caso lloréis por mí, no sea que el enemigo se advierta de mi muerte
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Nada me queda, de todas mis cosas, sino el honor y la vida que se ha salvado. -Tras la derrota de Pavía-
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Las ideas son refinadas y multiplicadas por el comercio de las mentes.
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La trivialidad del verso y la vulgaridad casi popular de la melodía parecían tanto más convertidas en belleza por un soplo que las levantaba y arrebataba al cielo en las alas de la pasión. Porque aquella voz angélica glorificaba un himno pagano.
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¡Cuántos dramas de familia, cuántas tragedias sangrientas había producido aquel monstruo con sus trampas! Tenía invenciones sorprendentes. Y, sin duda, que la más curiosa, la más horrible, y la más peligrosa de todas, era la cámara de los suplicios.
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Los acontecimientos de que era víctima me acercaban singularmente al pensamiento del poeta y encontré acentos que hubieran deslumbrado al músico. En cuanto a él, su voz era poderosa y su alma vengativa apoyaba todas las notas, aumentando terriblemente su
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Me acercaba a él, atraída, fascinada, encontrándole encantos a la muerte en el centro de semejante pasión, pero antes de morir quería conocer, para llevar su imagen sublime en mi mirada, sus facciones desconocidas que debía transfigurar el fuego del arte
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El torreón y la torre todavía se miran, después de tantos siglos, y parece que se cuentan, por encima de las verdes florestas o de los bosques muertos, las más antiguas leyendas de la historia de Francia.