Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.
Frases célebres sobre: das. [Página 248]
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Un buen marido vale más que dos buenas esposas, pues las cosas que más escasean son las más apreciadas.
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Todas las mujeres deberían casarse, y ningún hombre.
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La ignorancia nunca da por terminadas las cuestiones.
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La prudencia de los sabios y la experiencia de las edades acaso pueden ser preservadas a la posteridad mercad a las citas.
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Las partidas deben ser súbitas.
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Hay personas divertidas que no interesan, y personas interesantes que no divierten.
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¿Qué tradición familiar navideña de tu niñez recuerdas todavía?
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La fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios
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Cuando no se camina al lado de Cristo, que nos guía, nos dispersamos por otras sendas, como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoístas, la de propuestas halagadoras pero interesadas, engañadas y volubles, que dejan el vacío y la frustración tras de
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Clara, bella y perfumada, era una tarde serena, de esas tardes en que el cielo todas sus galas ostenta, en que la brisa y la flor nos hablan con voz secreta, en que las bellas inspiran, en que medita el poeta, en que el infame se esconde, en que el pueblo
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Las obras maestras de los grandes escritores y sobre todo, las poéticas deben traducirse al pie de la letra para que sean al menos un reflejo directo del original, y no una bella infiel, como se ha dicho de algunas versiones bellamente ataviadas, que la
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Ahora apareces, resucitada tú entre todas las muñecas, con vestido de alma, a poblar mi jardín de niños muertos que juegan con la noche al escondite.
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Voy a volverme cómo el fuego, voy a quemar tus puños de acero. Y del morao de mis mejillas saldrá el valor pa cobrarme las heridas
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Yo ato mucho cabos o cuerdas.
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Aquí estás, ombú gigante a la orilla del camino, indicando al peregrino no siga más adelante en la llanura sin fin. ... Ese destino te espera, árbol, cuya vista asombra, que al caminante das sombra sin dar al rancho madera, ni al fuego una astilla dar; re
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Dios es la causa inmanente y no transeúnte, de todas las cosas.
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Tu amor por el abrazo ha despertado a todas las durmientes. Tu sonrisa es un lazo de promesas urgentes tras la voraz caricia de los dientes.
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Los hombres se engañan al creerse libres; y el motivo de esta opinión es que tienen conciencia de sus acciones, pero ignoran las causas por que son determinadas; por tanto, lo que constituye su idea de libertad, es que no conocen causa alguna de sus accio
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Si de algo me jacto, es de haber practicado todas las disciplinas del hermosísimo oficio de periodista. Yo he sido corrector de pruebas, traductor de cables, emplanador editorialista, columnista, reportero, asistente de reportero gráfico, jefe de redacció