Lo único que es capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgulllo que le proporciona hacerlas.
Frases célebres sobre: dec. [Página 142]
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Recomendar sobriedad al pobre es grotesco e insultante a la vez. Es como decir que coma poco al que se muere de hambre
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El violín es, sin disputa, el más noble de todos los instrumentos inventados y construidos por el alma fáustica para poder declarar sus últimos secretos. Por eso los momentos más trascendentes y sublimes de nuestra música, los instantes de total transfigu
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Pues la paz mundial -que ha existido muchas veces- significa la renuncia privada de la enorme mayoría a la guerra; por lo cual esta mayoría, aunque no lo declare, está dispuesta a ser el botín de los otros, de los que no renuncian. Comienza con el deseo -
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El estilo egipcio es la expresión de un alma valiente. Su rigor y su gravedad no fueron nunca sentidos ni acentuados por los egipcios mismos. El egipcio lo osaba todo, pero sin decirlo.
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Y entender a todos y a todos decirle: vive, porque la vida es la poesía más alta.
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Los hombres se casan porque están cansados, las mujeres por curiosidad: ambos sufren una decepción.
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Con la misma indiferencia que corren las aguas por los ríos y pasa el viento del desierto, así un nuevo día se ha ido de mi existencia. Hay dos días por los cuales mi corazón jamás ha languidecido: ese que no ha llegado aún y ese que ya pasó
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El dandismo es la declaración de la absoluta modernidad en la belleza.
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Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.
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Hubiera dado el mundo por haber tenido valor para decir la verdad, para vivir la verdad.
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Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad.
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Hay quien cree contradecirnos cuando no hace más que repetir su opinión sin atender la nuestra.
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El hombre debería decir siempre mucho más de lo que pretende y pretender mucho más de lo que dice.
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No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
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Cuando ambas partes se mienten y cada uno sabe que la otra miente, eso se acerca muchísimo a decirse la verdad.
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Fuera lucía ese cielo resplandeciente tan característico de Estambul en los días de primavera. En las calles el calor hacía sudar a los estambulíes, que aún no se habían librado de los hábitos del invierno, pero en el interior de las casas, en las tiendas
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Los dos momentos más decisivos de mi vida fueron cuando mi padre me envió a Oxford y cuando la sociedad me envió a la carcel.
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La mentira, es decir, el relato de las bellas cosas falsas, constituye el fin mismo del arte.
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Nada sabrás de lo que padecí en tu ausencia, de la sangre que derramé sólo con la esperanza de liberarme de ti. Pensarás que ha sido un día como tantos otros. Pero yo sabré que en este día, en este día semejante al que divide el A.C. Del D.C., me armé de