Una vez que te abandonas a una metáfora, Claudio, cosa que sucede muy rara vez, la sigues demasiado lejos. Sin duda recordarás las instrucciones de Atenodoro contra esas cosas. Bueno, llama gusano a Seyano y termina con eso. Y vuelve a tu estilo habitualm
Frases célebres sobre: dem. [Página 233]
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Los creyentes en milagros nunca deberían tratar de explicarlos. No hay más que una forma de explicar algo, y es demostrarlo por medios naturales. El momento en que uno explica un milagro, ya desaparece.
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Se ha demostrado que... El universo es infinito. Si un universo infinito fue hecho de un dios infinito, ¿cuánto queda del dios?
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Creo en la religión de la humanidad. Es mucho mejor amar a nuestros semejantes que amar a dios. A aquellos los podemos ayudar; no podemos ayudar a éste.
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Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás.
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Muchas veces compramos el dinero demasiado caro.
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Uno, con la edad, se libra del deseo de hacer las cosas como los demás y hace tranquilamente y sin miedo lo que le parece a él.
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Si otro nos critica y no nos ofendemos, el criticón se desorienta.
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Sólo podemos inculcar principios, poner al estudiante en el camino correcto, darle forma, enseñarle a estudiar, para que pueda discernir entre lo esencial y lo que no lo es.
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Morir, dormir, tal vez soñar- ¡Ay! Ahí está el problema, pues lo que podemos soñar después de despojarnos de esta envoltura carnal debe hacernos reflexionar.
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El valor del dinero es que con él podemos mandar a cualquiera al diablo. Es el sexto sentido que te permite disfrutar de los otros cinco.
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La vida es demasiado corta para hacer tú mismo lo que puedes mandar hacer a otros, pagándoles.
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Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.
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En amor, tan a destiempo llega el que va demasiado aprisa como el que va demasiado despacio.
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Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser.
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¡Oh, tú, invisible espíritu del vino, si no tienes otro nombre con el que puedas ser convencido, deja que te llamemos demonio!
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No acoses demasiado al hombre caido.
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Sabemos lo que somos, más no sabemos lo que podemos ser.
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Bruto es un hombre honorable, y así son todos los demás hombres.
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Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos