La dura experiencia de la vida nos ha demostrado que no es aconsejable confiar demasiado en la naturaleza humana, en general.
Frases célebres sobre: demasiad. [Página 25]
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¡Ahora! Vuelve a tu vida noble ahora. No te dejes engañar: ahora no es demasiado pronto...Ni demasiado tarde.
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Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación.
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El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado.
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Hoy sé que así tratabas de explicarme que el mundo es demasiado grande para nuestra nostalgia.
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Cuando nuestro odio es demasiado profundo, nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos.
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La mayor parte de los héroes son como ciertos cuadros; para apreciarlos no hay que mirarlos demasiado cerca
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Los que ponen demasiado empeño en las cosas pequeñas, por lo común se hacen incapaces de hacer las grandes.
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Apresurarse demasiado a corresponder un favor constituye una especie de ingratitud.
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Llevar una dieta demasiado severa para guardar la salud es una enfermedad tediosa.
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Cuando nuestro odio es demasiado vivo, nos coloca por debajo de lo que odiamos
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Querer conservar la salud siguiendo un régimen demasiado riguroso es una enfermedad irritante.
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No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que son demasiado cobardes para manifestarla
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A veces demasiada bebida apenas es suficiente
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Soy egoísta y egocéntrico. Los otros constituyen, con demasiada frecuencia, un notable y desagradable fastidio.
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Cuando lo quieres, se va demasiado rápido. Cuando lo odias, parece durar hasta el último momento
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Podría decir muchas cosas sobre el radio y la radioactividad pero me tomaría demasiado tiempo
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Si bien uno está contento de pertenecer a una red cultural, llega un momento en que se necesita más tiempo para la reflexión. De lo contrario, ésta es superficial, demasiado rápida, sin tiempo para asimilar, criticar, sopesar. Hace falta más tiempo para e
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Ahora me han derrotado, pensó. Soy demasiado viejo para matar tiburones a garrotazos. Pero lo intentaré mientras tenga los remos y la porra y la caña.
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Era demasiado bueno para durar, pensó. Ahora pienso que ojalá hubiera sido un sueño y que jamás hubiera pescado el pez.