Ser natural es una pose demasiado difícil
Frases célebres sobre: demasiad. [Página 28]
Hay un total de 904 freses célebres sobre "demasiad" este sitio web. [Página 28]
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Cuando hay demasiada libertad nunca hay bastante
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No os entreguéis por demasiado tiempo a la cólera; una cólera prolongada engendra el odio
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No os entreguéis por demasiado a la ira; una ira prolongada engendra odio.
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Siempre existe una fatalidad en las buenas resoluciones. Siempre son tomadas demasiado pronto.
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Muchas personas están demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no se preocupan por hacerlo con la cabeza hueca
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Los asesinos no surgen de entre los descreídos, si no entre los que creen demasiado.
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Disculpen, tengo que marcharme les dije a los de la mesa. Eché a andar sintiéndome como un fantasma, como siempre que he bebido demasiado.
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Cásate demasiado pronto y te arrepentirás demasiado tarde.
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Con la vida debemos hacer lo que haríamos con una mujer coqueta y veleidosa: no amarla demasiado para no sufrir desengaños.
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El hombre sabio que observa el espacio no considera lo pequeño como demasiado poco; ni lo grande como enorme, porque sabe que no existen límites a las dimensiones.
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Odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia.
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Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.
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Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía.
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No existe la felicidad absoluta. La felicidad terrenal consiste en que la desgracia no nos visite con demasiada regularidad.
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Yo era libre, como tú, pero quería vivir demasiado. Mira, viento, mi cuerpo está frío y no hay a quién estrechar la mano...
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Me traes extrañas historias, Annette -dijo Emily-; esta misma mañana me has atemorizado con las aprensiones del asesinato; y ahora ¡Tratas de persuadirme de que has visto un fantasma! Esas historias fantasiosas surgen demasiado deprisa.
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Las mujeres desconfían demasiado de los hombres en general y muy poco en particular.
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La inactividad sólo apetece cuando tenemos demasiado que hacer.
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Lo único que hace falta para que los hombres descubran el amor es tener demasiado cerca a una mujer; y lo único que hace falta para que este amor se disipe es seguir teniéndola demasiado cerca.