Dime, dime: eso... ¿Es una amistad o es una cadena?
Frases célebres sobre: den. [Página 173]
Hay un total de 6081 freses célebres sobre "den" este sitio web. [Página 173]
-
-
Audacia no es imprudencia, ni osadía irreflexiva, ni simple atrevimiento. La audacia es fortaleza, virtud cardinal, necesaria para la vida del alma.
-
Todo lo que ahora te preocupa cabe dentro de una sonrisa.
-
No me olvides que, en los asuntos humanos, también los otros pueden tener razón: ven la misma cuestión que tú, pero desde distinto punto de vista, con otra luz, con otra sombra, con otro contorno.
-
Las mariposas tienden sus alas temblorosas y en alegría loca de luces y colores, ebrias de amor expiran en tálamos de flores... ¡Hay vidas que se acaban como esas mariposas!
-
Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance
-
Ni el sol, ni la muerte pueden mirarse fijamente.
-
No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.
-
En cierto modo los celos son algo justo y razonable, puesto que tienden a conservar un bien que nos pertenece o que creemos que nos pertenece, mientras que la envidia es un furor que no puede tolerar el bien de los demás.
-
Los vicios entran en la composición de las virtudes como los venenos en las medicinas. La prudencia los reúne y los combina para utilizarlos beneficiosamente contra los males de la vida.
-
Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera.
-
Ni el sol ni la muerte pueden mirarse de hito en hito.
-
Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
-
La fortaleza de los hombres juiciosos no es más que el arte de encerrar el propio desasosiego dentro del corazón.
-
Aquellos a quienes se condena al suplicio manifiestan a veces una fortaleza y un desprecio a la muerte que en realidad no es más que el temor a mirarla cara a cara; de modo que puede decirse que esa fortaleza y ese desprecio son para su ánimo lo que la ve
-
Nuestro amor propio sufre con mayor impaciencia la condenación de nuestras aficiones que la de nuestras pasiones.
-
No sólo los hombres tienden a perder el recuerdo de los beneficios y de las injurias, sino que incluso odian a sus benefactores y dejan de odiar a quien los ofendió. La perseverancia en recompensar el bien y vengarse del mal les parece una servidumbre dem
-
Los viejos se consuelan dando buenos consejos porque no pueden dar malos ejemplos.
-
Pueden decir todo lo bueno que quieran de nosotros, pero nunca nos dirán nada nuevo.
-
Las pasiones son los únicos oradores que siempre persuaden. Son como un arte de la naturaleza cuyas reglas son infalibles; y el hombre más romo cuando le domina la pasión persuade mejor que el más elocuente que carece de ella.