¡Oh, Emily! ¡Cuánto tiempo he de estar condenado a vivir sin ti, cuánto tiempo pasará antes de que regreses a Francia!
Frases célebres sobre: den. [Página 199]
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Hay en la intimidad un límite sagrado que trasponer no puede aun la pasión más loca siquiera si el amor el corazón desgarra y en medio del silencio se funden nuestras bocas.
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Los caminos prohibidos se han cruzado. Llevamos el paraíso como una cadena bendita miramos en él, como en un aljibe insondable, más profundo que los libros admirables que surgen de pronto y lo contienen todo.
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Lo malo de hablar muy aprisa es que se pueden decir cosas en las que no se ha pensado aún
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Si pudiera ser una parte de ti, elegiría ser tus lágrimas, porque nacen en tu corazón, arden en tus ojos y mueren en tus labios
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Los hijos nos impiden lamentarnos del pasado; son sus mejores frutos.
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A mí que me den lo que sea -poco o mucho- pero que no me den muchas explicaciones. En las explicaciones está lo superfluo y la pura dispendiosa pérdida.
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Hay momentos en que cesar de ser ministro evidencia que se es digno de tal cargo.
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Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza que el que empieza a hablar antes que su interlocutor haya concluido.
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La sociedad está divida en dos clases: las que tienen dinero, y las que no pierden las esperanzas de conseguirlo.
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Los amigos pueden ir y venir, pero los enemigos se acumulan.
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No hay como el orden para enseñar a ganar tiempo.
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Todos llevamos dentro unas posibles vidas que vivir, y luego nos toca una u otra.
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Cansa menos andar sobre terreno accidentado que sobre terreno llano.
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Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para poder existir dentro de él.
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Aquellos que no estudian su historia estan condenados a repetirla.
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El hombre desordenado pierde siempre un solo guante.
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Los sueños son las únicas mentiras que pueden dejar de serlo.
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El tema del aprendizaje, y en particular de las máquinas que aprenden a jugar, podría parecer un poco alejado de la religión. Sin embargo, hay un problema religioso para el que esas nociones son relevantes. Es el problema del juego entre el Creador y una
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La realidad es para los que no pueden encarar la ciencia ficción.