La verdadera pasión es una busca, no un impulso, un arrebato, un instinto de cazador.
Frases célebres sobre: der. [Página 264]
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Por raro que sea el verdadero amor, es menos raro que la verdadera amistad
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La libre comunicación de los pensamientos y las opiniones es uno de los derechos más preciados por el hombre.
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Emprenderemos viaje, con el secreto dolor de que no habrá regreso a ninguno de los sitios en que fuimos felices.
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Dos cosas más aprendimos en la lluvia: cualquier sed tiene derecho cuando menos a una naranja grande y toda tristeza a una mañana de circo, para que la vida sea, alguna vez, como una flor o una canción.
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La única riqueza en este mundo son los niños, más que todo el dinero y el poder.
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Los verdaderos analfabetos son los que aprendieron a leer y no leen
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Lo triste de la arquitectura moderna es la resistencia de su material
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El poema, esa extraña máscara más verdadera que la propia cara
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Nada sabéis si sólo sabéis mandar, reprender y corregir
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El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad.
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Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.
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El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.
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El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado.
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Hay personas tan ligeras y tan frívolas, que son tan incapaces de tener verdaderos defectos como sólidas cualidades.
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El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.
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Hay varias clases de curiosidad; una, interesada, que nos lleva a desear aprender lo que nos puede ser útil; otra orgullosa, nacida del deseo de saber lo que otros ignoran.
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La moderación es un temor a caer en la envidia y en el desdén que merecen los que se embriagan con su dicha; es una vana ostentación de la fuerza de nuestro ánimo; y finalmente, la moderación de los hombres que se ven muy encumbrados es un deseo de parece
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A los viejos les gusta dar buenos consejos para consolarse de no poder dar malos ejemplos.
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No solemos considerar como personas de buen sentido sino a los que participan de nuestras opiniones.