... descreo de la democracia, ese curioso abuso de la estadística.
Frases célebres sobre: des. [Página 501]
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Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse desde lejos y no tomarse en serio
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Si de algo soy rico es de perplejidades y no de certezas.
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Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todo lo demás, en número infinito, a premiarlo o castigarlo
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La muerte me desgasta, incesante
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En el orden intelectual soy un hombre desgarrado hasta el escándalo por sucesivas y contrarias lealtades
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Definitiva como un mármol entristecerá tu ausencia otras tardes
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El encanto... una de las cualidades esenciales que debe tener un escritor.
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La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
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Las mujeres me han hecho desdichado. Pero la felicidad que he obtenido compensa toda la desdicha. Es mejor ser feliz y desdichado que no ser ninguna de las dos cosas.
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Si ustedes aceptan que España no es una nación, sino es un estado, pero que es plurinacional, y que el pacto entre naciones puede conformar una forma determinada de estado, podríamos empezar a entendernos. Porque España uninación, es Castilla ampliada
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Algún día Andalucía será nuestra, como nuestra es y ya nada importará el ahora y el después
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ETA militar es una siniestra camada que España necesita exterminar. Todos los medios represivos al alcance del poder deben ser empleados en una batalla sin misericordia. La lucha contra ETA debe plantearse como una campaña de desratización, aplicando una
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No hay límites, sólo oportunidades de triunfar y de alcanzar lo que Dios nos coloque por delante.
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Después de haber besado sus cabellos de trigo, nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
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Soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar, soñaré con tus labios desesperadamente, soñaré con tus besos... Y jamás lo sabrás.
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Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren
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En esta luz del poema, todo, desde el más nocturno beso al cenital esplendor, todo está mucho más claro.
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Te quiero así inocente, toda ajena, palpitante en lo que está fuera de ti, tus ojos proclamando las vívidas verdades de colores de la noche.
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Te besé en los labios. Densos, rojos. Fue un beso tan corto, que duró más que un relámpago, que un milagro, más. El tiempo después de dártelo no lo quise para nada ya, para nada lo había querido antes.