Otras me amaron más, y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella.
Frases célebres de José Ángel Buesa.
José Ángel Buesa es un poeta romántico cubano con un claro tono de melancolía a través de toda su obra poética, que es primordialmente elegíaca.
-
-
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas.
-
Cumple la ley suprema de desdeñarlas todas, sobre el cuerpo desnudo no envejecen las modas.
-
Espero tu sonrisa y espero tu fragancia por encima de todo, del tiempo y la distancia.
-
No diré que esa noche que sólo a ti te digo se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
-
Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo regresarás... sé sólo que te estaré esperando.
-
Cuando todos los astros se apaguen en el cielo, cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de esperarte, ese día lejano yo te estaré esperando todavía.
-
Y así dos orillas tu corazón y el mío, pues, aunque las separa la corriente de un río, por debajo del río se unen secretamente.
-
Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer un hombre enloquecido besará una mujer.
-
Y para los amantes su amor desesperado podrá ser un delito... pero nunca un pecado.
-
Y que un beso... uno solo puede más que el olvido si se juntan dos bocas en un beso prohibido.
-
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño.
-
El amor... esa estrella de una sombra infinita aunque muera cien veces... cien veces resucita.
-
Pero no olvido aquel deslumbramiento, aquella gloria del primer momento, al ver tus ojos por primera vez.
-
Puedo estar a tu lado como si no estuviera, y encontrarte cien veces, así como al azar... puedo verte con otro, sin suspirar siquiera, y no puedo olvidar.
-
Quizás te diga un día que dejé de quererte, aunque siga queriéndote más allá de la muerte; y acaso no comprendas en esa despedida, que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.
-
Leyendo un libro, un día, de repente, hallé un ejemplo de melancolía: Un hombre que callaba y sonreía, muriéndose de sed junto a una fuente.
-
Por más que ambiciones, humilde o arrogante, sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.
-
Si me muriera sin poder olvidarte y después de la muerte se llega a alguna parte, preguntaré si hay sitio para mí junto a ti, y Dios seguramente responderá que sí.
-
Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.