En una de esas tardes sin más pintura que la de mis ojos, te desnudé y el viaje de mis manos y mis labios llenó todo tu cuerpo de rocío.
Frases célebres sobre: des. [Página 709]
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Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí, toda el agua que va rumbo a tus cántaros...
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Meciéndose en los álamos el viento te descuentan la dicha de tus ojos bebiéndose en los míos.
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En la sociedad de masas, los procesos meramente individuales son vistos con creciente desinterés.
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Las grandes glorias de las que se vanglorian muchos, palacios, factorías y monumentos, insignias con las que nos identificamos, no son más que cadávares, reliquias de una civilización extinguida
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El azar o su pariente de gala, el destino... quizá debiera decir que el libro me había adoptado a mí
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No hace falta que lo admita si eso pone en peligro su sentimiento de masculinidad. Ya sé que ustedes los hombres creen que el tamaño de su tozudez se corresponde con el de sus vergüenzas
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La mayoría de nosotros tenemos la dicha o la desgracia de ver cómo la vida se desmorona poco a poco, sin que nos demos cuenta
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Ser hombre significa desde ahora ser guerrillero de la libertad.
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Un hombre que podía mear de pie y sin ayuda era un hombre en condiciones de afrontar sus responsabilidades
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La muerte tiene estas cosas: a todo el mundo le despierta la sensiblería. Frente a un ataúd, todos vemos solo lo bueno, o lo que queremos ver
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No hay segundas oportunidades, excepto para el remordimiento
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Las buenas palabras son bondades vanas que no exigen sacrificio alguno y se agradecen más que las bondades de hecho
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Su mera presencia se me antojó una estratagema propagandística en favor del vacío moral del universo y la brutalidad mecánica con que éste destruía las piezas que ya no les resultaba útiles
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Pasamos la mayor parte de nuestra vida soñando, sobretodo cuando estamos despiertos
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Uno acaba convirtiéndose en aquello que ve en los ojos de quienes desea
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Es curioso cómo juzgamos a los demás y no nos damos cuenta de lo miserable de nuestro desdén hasta que nos faltan, hasta que nos los quitan. Nos los quitan porque nunca han sido nuestros
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Las casualidades son las cicatrices del destino. No hay casualidades, somos títeres de nuestra inconsciencia
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Quisiera que mi última memoria fuese la de aquel amanecer en la playa y descubrir que todo este tiempo no ha sido más que una larga pesadilla
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El mar lo devuelve todo después de un tiempo, especialmente los recuerdos