En una tiranía, la mayoría de los amigos desaparecen. Unos pasan a ser colaboracionistas y os odian. Otros temen detenerse para hablaros. Otros son asesinados... Queda la cuarta parte, gracias a la cual podéis seguir viviendo
Frases célebres sobre: des. [Página 833]
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Ama a Jesús generosamente. Ámale confiadamente y sin mirar hacia atrás, sin temor. Entrégate totalmente a Jesús Desea amarle mucho y amar el amor que no es amado.
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Es gran bien tener deseos, ya que no pueden ser grandes las obras.
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Fuiste por amor criada hermosa, bella, y ansía en mis entrañas pintada, si te pierdes, mi amada, alma, buscarte has en mí.
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Siempre he visto en mi Dios harto mayores y más crecidas muestras de amor de lo que yo he sabido pedir ni desear.
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La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo
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Pocos son los que se tienen por desgraciados, si no es comparándose con los más dichosos.
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No contemples las faltas de los otros, sino sus virtudes, y piensa en tus propios defectos y debilidades.
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Quizás no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear en todo a Dios y procurar en cuanto pudiéremos, no ofenderle
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No sabemos amar... No está en el mayor gusto sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios...
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Es imposible... Tener ánimo para cosas grandes, quien no entiende que está favorecido de Dios.
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Harta misericordia nos hace a todos los que quiere Su Majestad entendamos que es El, el que está en el Santísimo Sacramento. Mas que le vean descubiertamente y comunicar sus grandezas y dar de sus tesoros, no quiere sino a los que entiende que mucho desea
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Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder; tu dolor, que no le gozas, y tu gozo, de lo que te puede llevar allá, y vivirás con gran paz.
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La vida es un misterio, desvélalo.
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La vida es un juego; participa en él. La vida es demasiado preciosa; no la destruyas.
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Una sociedad bien hecha sería aquélla en la cual el Estado ejercería tan solo una acción negativa, del orden del timonel: una ligera presión del movimiento oportuno para compensar un comienzo de desequilibrio.
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La Providencia divina no es un desarreglo, una anomalía en el orden del mundo. Es el orden del mundo en sí. O, más bien, es el principio ordenador de este universo, extendido a través de toda una red subterránea de relaciones.
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Si se desea solamente el bien, se está en oposición a la ley que une al bien real con el mal del mismo modo que al objeto iluminado con la sombra; y, estando en oposición a la ley universal del mundo, es inevitable que se caiga en la desgracia.
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Nada poseemos en el mundo porque el azar puede quitárnoslo todo, salvo el poder de decir yo. Eso es lo que hay que entregar a Dios, o sea destruir. No hay en absoluto ningún otro acto libre que nos esté permitido, salvo el de la destrucción del yo.
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Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo y