Doy gracias por haber sobrevivido. Por haber conocido la desgracia. Por haber dejado de ser el que fui. No quiero olvidar el común destino de los hombres ni reclamar para mí una suerte especial. Quiero encontrar el camino de la justicia y librarme de lo s
Frases célebres sobre: desti. [Página 14]
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Estoy convencido de que las Naciones Unidas proporcionan el mejor camino al futuro para los que tienen confianza en nuestra capacidad de moldear nuestro propio destino en este planeta.
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Te adueñaste del corazón, ni cómo; y el dominio que ahora tienes en mí, lo tomo como viviente prueba de que mi alto destino será un día perderme dentro del mar divino de una dicha sin límite ni término jamás...
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Sin consideración, sin piedad, sin recato grandes y altas murallas en torno mío construyeron. Y ahora estoy aquí y me desespero. Otra cosa no pienso: mi espíritu devora este destino; porque afuera muchas cosas tenia yo que hacer.
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Tu llegada allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino.
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Es obsceno que las partidas presupuestarias destinadas a la guerra sean superiores que las que van dirigidas a la educación o a la sanidad.
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El mejor adorno de una mujer lo constituye el silencio y la modestia.
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La vida insiste en ser mi amiga y el destino mi enemigo
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El hombre es dueño de su destino y su destino es la tierra y él mismo la está destruyendo hasta quedarse sin destino
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Algunas leyes del estado destinadas a frenar el crimen son incluso más criminales
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Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino,esa vieja roca muda.
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Llamo al destino para que me devuelva mi alma.
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Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.
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Los frutos del destino caen por su propio peso, cuando están maduros.
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No labra uno su destino; lo soporta
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En las arengas destinadas a persuadir una colectividad se pueden invocar razones, pero antes hay que hacer vibrar sentimientos.
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Te complaces en el sublime egoísmo de tu amor, con la hipótesis de que pudiera nacernos un hijo. Lo deseas, confiésalo; lo anhelas como un lazo más que nos uniría, como un contrato fatal que ataría nuestros dos destinos. ¡Oh, preciso es que seas querida y
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Todavía no conozco el amor. No creo que llegue a tener novio. En el momento en que conozcas a la persona de la que te estoy hablando, conocerás el amor. Ése es tu destino.
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Un hombre deja de tener miedo cuando ha tomado su partido de la muerte y de su propio destino.
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Algunos están destinados a razonar erróneamente; otros a no razonar en absoluto, y otros a perseguir a los que razonan