Nadie es jamás tan viejo que después de un día no espere otro
Frases célebres sobre: día. [Página 153]
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¡Qué bonito es morirse un día tan blanco! Es verdad que esta blancura me presagia el perdón de Dios, y me recuerda que nada en la vida ha podido romper la verdadera pureza de mi alma.
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Siempre es peor al día siguiente.
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El día ese que temes como el último de tu vida, es el de tu nacimiento a la eternidad
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En esta vida la paciencia ha de ser el pan de cada día; pero la necesitamos en particular para nosotros, porque nadie se nos hace tan pesado como nosotros mismos
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Dios mío, señor, no se propone juzgar a un hombre, sino hasta el fin de sus días.
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Ningún día es largo para el ocupado.
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Las mortificaciones que no van condimentadas con la salsa de nuestra propia voluntad son las mejores y las más excelentes, como las que nos tropezamos por la calle, sin pensar en ellas ni buscarlas, y las de cada día, aunque sean pequeñas
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Nadie muere sino en su propio día.
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Para el hombre ocupado no hay día largo.
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Por oro no vendas lo que nunca podrás comprar con oro: la tranquila siesta, el satisfecho día, la limpia fama y la conciencia alegre
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No hay día sin su pena.
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Con esta disposición de ánimo, determiné un día refugiarme en la soledad y evitar todo contacto con los hombres. Me dirigí a cierto paraje, no lejos del mar. ... Me gusta pasar así el rato: puedo conversar conmigo mismo sin estorbo. Para quien ama la medi
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Como un día me la diste viva tu imagen poseo, que a diario lavan mis ojos con lágrimas tu recuerdo.
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Hoy no lució la estrella de tus ojos. Náufrago de mí mismo, húmedo del brazo de las ondas, llego a la arena de tu cuerpo en que mi propia voz nombra mi nombre, en que todo es dorado y azul como un día nuevo y como las espigas herméticas, perfectas y calla
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Profundo el camino sobre el que descendía el viento ciertas noches de marzo y nos despertaba desconocidos como la primera vez.
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Dedíquese a su negocio. Crea en él más que cualquier persona... Si le gusta su trabajo, usted le dedicará todos los días, y lo hará de la mejor manera, y en poco tiempo todos en su entorno se contagiarán de esa pasión, como una enfermedad
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Motive a sus colaboradores. Dinero y prosperidad apenas no bastan. Constantemente, día a día, piense en nuevas maneras y más interesantes de motivar y desafiar a sus colaboradores
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Los amantes son como el atardecer y el amanecer: hay ese tipo de cosas todos los días pero muy rara vez los ven.
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Cuando el claro día llama a mis cristales, desvelado me encuentra en la sombra trazando tu imagen.