Ingenio, superstición, ateísmo, mascaradas, versos, traiciones, devociones, venenos, asesinatos, unos cuantos grandes hombres, un número infinito de canallas hábiles y sin embargo desdichados: he aquí lo que fue Italia.
Frases célebres sobre: dic. [Página 241]
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Es imposible, en nuestro desdichado globo, que los hombres viviendo en sociedad no estén divididos en dos clases, la una de opresores y la otra de oprimidos; y estas dos se subdividen en mil y esas mil tienen aún matices diferentes.
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La felicidad nos espera en algún sitio, a condición de que no vayamos a buscarla.
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Un mérito de la poesía que pocas personas negarán: dice más y en menos palabras que la prosa.
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El arte de la guerra es como la medicina, siempre causando víctimas.
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Apiadarse de la desdicha de los amigos está bien, pero socorrerlos está mejor.
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Los médicos meten drogas que no conocen en un cuerpo que conocen todavía menos.
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El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la naturaleza le va curando.
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La vacilación es el más vehemente indicio de la debilidad de carácter
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El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada.
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La dicha no es más que sueño, y el dolor la realidad.
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Los periódicos son los archivos de las bagatelas.
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La razón me dice que Dios existe, pero también me dice que nunca podré saber lo que es.
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Una mujer amablemente estúpida es una bendición del cielo.
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Todo amor que no sea una pasión furiosa y trágica debe ser erradicado del teatro; y un amor, sea cual fuere, estaría tan desplazado en Electra como en Athalie. Vos habéis reformado la declamación; ha llegado la hora de reformar la tragedia y de purgarla d
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La duda no es una condición placentera pero la certeza es absurda.
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Comprenderéis sin esfuerzo que es absurdo mantener, por medio de delatores y verdugos, la religión de un Dios al que los verdugos hicieron perecer. Es casi tan contradictorio como acaparar los tesoros de los pueblos y de los reyes en nombre de ese mismo D
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Verán, lo que ha dicho el Sr. Einstein, en realidad, no es tan tonto
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Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas.
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Los hombres que dicen alguna cosa no son muy numerosos. los que escuchan son aún más escasos.