Los más sufrimos peor las malas palabras que las malas obras, porque es más difícil llevar el desprecio que la pérdida.
Frases célebres sobre: did. [Página 62]
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No seas ambicioso y tacaño; la justa medida es excelente en tales casos.
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Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor
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Elige una mujer de la cual puedas decir: Yo hubiera podido buscarla más bella pero no mejor.
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Puesto que él no sirve de nada más, no hay ganancia si vive y no hay pérdida si él muere.
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¿Y el hombre? Nada por sí mismo, no será más que una parte de un todo, y es entonces cuando habiendo perdido la vanidad de su pequeño y mezquino individualismo, ¡será feliz en este Edén que él habrá creado!
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¿En qué momento llegan a adquirir dos amantes la más completa posesión de sí mismos, sino en aquel en que se proclaman perdidos el uno en el otro?
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Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido
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El tiempo transcurrido en glorificar a Dios y en cuidar la salud del alma, no será nunca tiempo perdido. San Pio de Pietrelcina, el Padre Pio.
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Alcoholismo es la pérdida de libertad frente al alcohol.
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En las esferas donde germinan las ideas nuevas no hay que esperar encontrarse con hombres de gravedad y de peso: en los nuevos caminos es más fácil toparse entre locos, perdidos y granujas, con algún santo o con algún héroe.
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Yo no he podido llegar a distinguir dónde empieza y dónde acaba la explotación.
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¡Y pensar que algunos se asombran de que hayamos perdido las colonias! Lo que a mí me asombra es cómo no hayamos perdido, con esta burocrácia, hasta los pantalones.
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La generosidad que me da la conciencia de ser libre y de tener que respetar la libertad de los demás para entablar con ellos un diálogo de igual a igual. Sin embargo, en nuestra condición común hay compromisos, luchas ganadas o perdidas, libertades conced
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Si hay algo que he aprendido, es que la piedad es más inteligente que el odio, que la misericordia es preferible aún a la justicia misma, que si uno va por el mundo con mirada amistosa, uno hace buenos amigos.
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¿Por qué llora un hombre? Se preguntó. No lo hace como las mujeres, no como ellas. No por sentimentalismo. Un hombre llora por la pérdida de algo, de algo vivo. Un hombre llora por un animal enfermo que sabe que no sanará. Por la muerte de un niño: por es
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Había aprendido la peor de las lecciones que puede dar la vida: la de que carece de sentido.
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Aparte de esta consideración superior, esa gente no había sido alcanzada por el virus de la novedad. El vivir no tenía relación con la estética de la sobriedad, con la comodidad. Pertenecía al orden de la fundación y de la acomodación
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Una capital, por el contrario, se abre a las mercancías, a las ideas, a los emigrantes, da publicidad a sus últimos caprichos. La provincia detestaba semejante obscenidad. Ese pretendido lustre le parecía una baratija se tomaba tiempo para asimilar lo que
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Es una felicidad que no procede de la comodidad, del éxito sino de la capacidad de saborear los placeres sencillos, de armonizarse con ellos y, a menudo, de inventarlos