Donde no hay eternidad se acumulan diez mil antigüedades muy antiguas.
Frases célebres sobre: die. [Página 172]
Hay un total de 3661 freses célebres sobre "die" este sitio web. [Página 172]
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Nadie se da la muerte en un exceso de razón.
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Tiene algún enemigo? No, nunca le he hecho un favor a nadie.
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Eddie Irvine es un bocón
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La diferencia entre la muerte y el sexo es que la muerte es algo que puede hacer uno solo y sin que nadie se ría después de ti.
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¡Ojalá Dios me diera una clara señal! Como hacer un gran depósito a mi nombre en un banco suizo
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¡Si sólo dios me diera una señal clara! Como depositar a mi nombre una enorme suma de dinero en un banco suizo.
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De pequeño quiese tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.
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En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898. Lo más viejo allí tiene diez años.
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¡Cuántas lluvias de largueza han caído para que el mar distribuyera perlas! ¡Cuántos soles de generosidad han brillado para que las nubes y el mar aprendieran a ser tan espléndidos!
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Nadie puede resolver tu vida por ti.
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La potencia del proletariado está fundada sobre su conciencia de clase, sobre su energía revolucionaria, que es dada a luz por esa conciencia, y sobre la política independiente, resuelta y consecuente de la socialdemocracia, la única que puede desencadena
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Dejo la casa donde nací, dejo la aldea que conozco, por un mundo que no he visto. Dejo amigos por extraños, dejo la ribera por el mar, dejo en fin cuanto quiero bien... ¡Quién pudiera no dejar!
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Y nos bebimos la noche y comprendimos bebiendo que es tan grande el querer que nos da de beber y seguimos sedientos.
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Lo que todavía nos falta a las mujeres aprender es que nadie te da poder. Simplemente lo tienes que tomar tu
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Me asombro a mí mismo por la increíble manera en la que utilizo mi talento para ganar. Los que me seguían cuando era más joven sabían que tenía potencial, pero no creo que nadie pensara que llegaría a dominar así el juego
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Claro que vivimos en un mundo en el que nadie es quien dice ser.
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Cógete a mi mano, arrímate un poquito más, nos perderemos en algún lugar lejano que nadie pueda imaginar.
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Bien lo sabe Dios, que en el mundo del amor, no habrá nadie que te quiera más que yo.
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Dame mil caricias pero mátame de sed, déjame en el centro del infierno que podría aguantar el fuego si me dieras de beber.