El valor es el punto intermedio entre la cobardía y la impetuosidad irreflexiva.
Frases célebres sobre: dio. [Página 180]
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En efecto, tal como dicen también los pitagóricos, el todo y todas las cosas quedan definidos por el tres; pues fin, medio y principio contienen el número del todo, y esas tres cosas constituyen el número de la tríada.
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El hombre solitario es una bestia o un dios.
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Quien es capaz de vivir en sociedad y no tiene necesidad de ella, porque se basta a sí mismo, tiene que ser un animal o un dios.
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Puesto que el estudio de la naturaleza versa sobre el movimiento y éstos tienen en sí mismos algo así como chispas de movimiento, todos se sirven de sus potencias, aunque, excepto unos pocos, no los han definido bien.
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El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.
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Hay cosas que no se deben perdonar. Si las perdona Dios, allá él. Yo perdono con dificultad
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La indiferencia es abulia, parasitismo y cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes
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Bach componía para Dios, yo pinto para ARCO.
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Los políticos honrados se quitan del medio cuando cae sobre ellos la sospecha.
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Rajoy siempre me dio risa, pero ahora me da pena
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Fue a la vera del mar, a medianoche. Supe que estaba Dios, y que la arena y tú y el mar y yo y la luna éramos Dios. Y lo adoré
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Cuando el amor comienza, hay un momento en que Dios se sorprende de haber urdido algo tan hermoso
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La casa, dios mío, rodeada de petreles sobre el acantilado y los vapores del océano, de portones batidos por el viento y cortinas en pedazos, con el anuncio hotel central en semicírculo en la fachada y los tres de la policía secreta, siempre de negro, con
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Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.
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Dios no es el mar, está en el mar, riela como luna en el agua, o aparece como una blanca vela; en el mar se despierta o se adormece
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Dios no es el mar, está en el mar, riela
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Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
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Uno de los remedios más eficaces para que las cosas no cambien nunca por dentro es renovarlas constantemente por fuera
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Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio