Muchas cosas me admiran en este mundo: esto prueba que mi alma debe pertenecer a la clase vulgar, al justo medio de las almas; sólo a las muy superiores, o a las muy estúpidas les es dado no admirarse de nada. Para aquéllas no hay cosa que valga algo; par
Frases célebres sobre: dio. [Página 201]
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La luz ligera que envuelve las imágenes de los dioses ha prefigurado la luz impasible de la inteligencia.
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Dios no es injusto; en un mundo entero de hombres felices no cabría la literatura.
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Siempre ha gemido la prensa; pero hoy que le das, Talidio, a imprimir tus obras todas, gime al menos con motivo.
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Hay cosas que no tienen remedio, y son las más.
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No debía escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales.
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Dios ha dado a cada pueblo un profeta en su propia lengua
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Dios deja vivir en su error, hecho un estúpido, a aquel a quien desea desviar
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Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, entonces no importa lo devota que ha sido, pero le dará la bienvenida en base a las virtudes que han vivido por. Si hay dioses, pero injusta, entonces usted no debe querer adorarlos. Si no hay dioses, enton
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Tú que frunces el ceño y lees estos poemas de mala gana, ojalá que sientas envidia de todos, envidioso, y que nadie te envidie a ti.
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Los hay buenos, algunos mediocres y malos los más.
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No en todas partes se ha perdido la cosecha de la uva, Ovidio; la lluvia abundante fue provechosa. Corano ha recogido cien ánforas de agua
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La naturaleza es a los zoos lo que Dios a las iglesias.
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El campo de estudio adecuado para la humanidad es todo.
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El remedio está en el veneno.
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He ahí un corazón creado a imagen de Dios, salvado con la sangre de Jesús y destinado a ser inmensamente feliz; sin embargo, tal vez ese niño ignore esas verdades y nadie se preocupe de enseñárselas.
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La buena educación de los niños pide que se les ame, y se les ame a todos por igual. Ahora bien, esto supone la entrega absoluta a su formación y el uso de cuantos medios pueda sugerir un entusiasmo habilidoso para infundirles la piedad y la virtud.
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¡Cuántas cosas haría usted si tuviese algunos cientos de miles de francos!, le dijo un día un amigo al ver cómo progresaba el instituto. Y Marcelino respondió: Si Dios nos envía cincuenta buenos hermanos, las haría mayores y mejores; lo que nos falta no e
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Enseñar a un niño una lección del catecismo, una oración como el padrenuestro o el avemaría, es una acción mucho mayor y más meritoria a los ojos de Dios que ganar una batalla.
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¡Qué sabio y feliz es aquel que procura ser ahora como desea que Dios lo encuentre en su última hora!