Señor cura, dios es un elefante.
Frases célebres sobre: dios. [Página 98]
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..., y te digo que manco es Dios, e hizo el universo.
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Ser fiel a Dios exige lucha. Y lucha cuerpo a cuerpo, hombre a hombre.
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La gracia de Dios no te falta. Por lo tanto, si correspondes, debes estar seguro.
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Dios nos quiere infinitamente más de lo que tú mismo te quieres... ¡Déjale, pues, que te exija!
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La entrega es el primer paso de una carrera de sacrificio, de alegría, de amor, de unión con Dios. Y así, toda la vida se llena de una bendita locura, que hace encontrar felicidad donde la lógica humana no ve más que negación, padecimiento, dolor.
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La infancia espiritual no es memez espiritual, ni blandenguería: Es camino cuerdo y recio que, por su difícil facilidad, el alma ha de comenzar y seguir llevada de la mano de Dios.
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Los que nos hemos dedicado a Dios, nada hemos perdido.
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Dios está aquí. Esta verdad debe llenar nuestras vidas y cada Navidad debe ser para nosotros un nuevo y especial encuentro con Dios, dejando que su luz y su gracia entren hasta el fondo de nuestra alma
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¡La ambición! Inmortal óleo divino con que Dios purifica el barro humano.
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Es mentira que se ama a Dios cuando se odia a cualquier hombre.
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El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes.
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El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios como nuestras buenas cualidades.
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El hombre se mueve. Dios le guía.
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Para el hombre ambicioso, el buen éxito disculpa la ilegitimidad de los medios.
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La gloria de los grandes hombres debe medirse siempre por los medios que han empleado para adquirirla.
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Se encuentran medios para sanar la locura, pero no se encuentran para enderezar una mente retorcida.
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Para los peces de acuario, el intercambio de agua es Dios.
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Esas acciones grandiosas y espléndidas que deslumbran, según los políticos son efecto de grandes designios, pero por lo común tan solo son efecto del talante y de las pasiones. Así, la guerra de augusto con antonio, que se atribuye a la ambición de ambos
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Hay muchos remedios que curan el amor; pero ninguno infalible.