Yo sólo quería ser un excelente sacerdote normal.
Frases célebres sobre: dote. [Página 5]
Hay un total de 219 freses célebres sobre "dote" este sitio web. [Página 5]
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El invierno llegará, arañándote la espalda, mirarás el telediario como quien lee un telegrama que trae pésames y flores.
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La guerra es el juego del estadista, la dicha del sacerdote, la burla del abogado y la profesión del asesino mercenario.
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Alcanzarás buena reputación esforzándote en ser lo que quieres parecer.
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viene del momento en una boda cuando el sacerdote pide a los espectadores 'hable ahora o calle para siempre'.Speak now or forever hold your peace
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Entonces un sacerdote pasaba entre las perplejas filas —continúa— y daba a cada uno un nombre cristiano, previamente escrito en un papel; salpicaba sal en la lengua de los esclavos, seguida de agua bendita; finalmente, con la ayuda de un intérprete, les p
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Y paso la vida una vez más preguntándote si en tu propia vida comenzarías a creer. Nuevamente el silencio fue tu mejor respuesta y la incertidumbre tu mejor herramienta. Frases sueltas.
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Ser el dulce que acompaña, ser palabra solidaria, ir cambiándote las dudas por caricias de las mías.
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Pero el día en que el último de ellos se te vaya a vivir al País de los Trastos Viejos y te abandone aquí. Yo sí, yo seguiré sirviéndote... lo que me quede de vida Tu Nuevo Humidificador
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Dios creó el sexo. Los sacerdotes el matrimonio.
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La escritura permitió registrar los acuerdos, las órdenes y las leyes. Permitió que los estados alcanzaran mayores dimensiones que las ciudades. Hizo posible cobrar conciencia de la continuidad histórica. Con ella, los mandamientos del sacerdote o del rey
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¿Para qué hacer sufrir a un hombre casándote con él cuando se puede hacer felices a muchos?
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Siempre me han gustado los uniformados —al ver a Rock Hudson como sacerdote.
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Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absoluta y completamente ciertas.
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Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
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Recostándote en mis brazos porque la vida no es un párrafo y la muerte yo creo no es ningún paréntesis.
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Te mira. Te absorbe lentamente bebiéndote hasta que tu ojo ve lo que yo tranquilamente veo. Me cierro en torno a ti. Te transformo. Y no te dejaré nunca más.
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Al principio fue la palabra, esa energía que guía tú voz si hablas. Igual que un arma que se activa entre tus labios, alejándote del lodo y de ese ahogo solitario
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¡Por Dios que eres golosa, por Dios!. Oh! volcancito, que desnudándote, tiemblas y ríes, ríes, lloras, ríes gimiendo enloquecida de amores.
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Me pasé la vida imaginándote, no es momento para ser cobarde.