Así como la lluvia penetra en una casa mal techada, la avidez penetra en una mente no desarrollada.
Frases célebres sobre: echada.
Hay un total de 16 freses célebres sobre "echada" este sitio web.
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La suerte está echada
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...ante las jugadas que el destino nos pone insospechadamente por delante, a veces no se puede aplicar la razón.
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¡Marinos y soldados de la República! ¿Veis esa gran montaña flotante? ¡Son 31 buques enemigos! Mas no creáis que vuestro General abriga el menor recelo, pues que no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la 25 de Mayo que será echada a pique antes
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Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres
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De su Sinfonía de los Mil Imagine que todo el universo entero empieza a cantar y a resonar. Carta de Mahler fechada en 1906.
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La suerte está echada Dicho luego por Julio César, citando a Menandro.
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Pienso que una vida por la música, es una vida bien aprovechada y es a esto a lo que me he dedicado.
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Pensar y querer sin hacer, cuando se puede, es como una llama encerrada en un vaso, que se extingue, o como simiente echada en arena, que no brota, más que se pierde, junto con su prolífico.
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Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
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También en la ciencia militar a gran escala, si hay un empate total y no se hace ningún progreso, se producirá una pérdida de personas. Es fundamental detener esto inmediatamente y alcanzar la victoria tomando ventaja de una táctica insospechada por el en
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Si mis campañas han servido para algo... si corriendo automóviles fui útil a mi patria, eso lo dirá el tiempo. Yo sólo tengo un deseo, y es que mi conducta en el mundo pueda ser aprovechada por todos los jóvenes
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Mi muerte no pasará desapercibida. Hay personas en mi vida. Seré recordada, quizás incluso echada de menos.
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Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: Salve, César, los que van a morir te saludan. Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porqu
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¡Oh! Te has ido, te has ido, amada, en una tarde de invierno y mi corazón es una flor marchita hoja de un poema viejo hace tiempo arrugada echada al cesto o debajo de la mesa.
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La lluvia lo despertó, una llovizna lenta; tenía los pies enredados en espirales de fibra óptica desechada. El mar de sonido de la vídeo galería caía sobre él, retrocedía, regresaba.