El hombre que al llegar a los cuarenta no se ha dado a conocer no es digno de que se le mire con respeto.
Frases célebres sobre: egar. [Página 34]
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Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la nación. Estoy empezando a creerlo.
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No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
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¡Quién sabe a qué oscuridad de amor puede llegar el cariño!
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¿Cuánto tiene que ser explorado y descartado antes de llegar a la carne desnuda de sentimientos?
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Nuestro sistema es la medida del absurdo, ya que tratamos al delincuente a la vez como un chico, de modo de tener derecho a castigarlo, y como un adulto, para poder negarle consuelo.
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Podrá llegar un entrenador mejor que yo, jugadores más buenos que los que hay, pero no hay un presidente mejor que Florentino Pérez para el Real Madrid
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El Barcelona tiene la obsesión de llegar a la final por su antimadridismo
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Triunfar es también llegar al fin de la ilusión.
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Entrenar al Real Madrid es como llegar a la luna
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En plegar y moldear está el arte político. Sólo en las ideas esenciales de dignidad y libertad se debe ser espinudo, como un erizo, y recto, como un pino.
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Querríamos ser buenos pero no los somos, ni llegaremos a serlo; debe de haber una realidad de ultratumba en la que podamos ser plenamente buenos.
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La mayoría de las personas no llegamos a ser lo que podríamos ser. Porque el desarrollo no es ser tanto o mejor que los otros, sino todo lo que uno pueda llegar a ser. Casi nadie, yo el primero, llega a todo lo que pueda ser. Todavía soy aprendiz de mí mi
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Llegará un tiempo en que los hombres serán capaces de ampliar su mirada... y podrán ver los planetas como su propia Tierra.
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Me gusta ayudar y que me ayuden, me gusta que eso se ramifique; ahorita mismo tú y yo estamos hablando, y yo trabajo para ti con gusto y tú lo haces para mí al hacerle llegar a mucha gente mis pensamientos, mis ideas, eso es muy bueno.
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Era tu amante, pero eso podías tú, Paula, negarlo. Hete aquí que es tu marido: ¿acaso, Paula, puedes negarlo?
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Desvió la mirada, pero no lloró; o si lo hizo, rechazó las lágrimas como lo haría un demonio, con sus zarpas ardientes, cuando ve llegar una nueva víctima para la tortura y, arrepintiéndose de su arrepentimiento, rechaza la mancha de la compunción y se ap
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No creo que sea posible para un hombre de ciencia, hacer observaciones puras; sus intereses y su experiencia le obligan a teorizar, le obligan a agregar un concomitante científico activo a la mera percepción de los fenómenos.
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Debemos pensar en esos andaluces rudos que llegaron a América en busca de oro y mujeres, porque en España su realidad era terrible, y se encuentran con un mundo duro y áspero, y con los aztecas, que eran para echarles de comer aparte
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Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los nombrará, serán lo anónimo, pero ninguna tumba guardará su canto.