¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Frases célebres sobre: ego. [Página 62]
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En el país de los ciegos, el tuerto es rey.
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Soñaba el ciego que veía, y soñaba lo que quería.
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A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
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Todo enamorado es ciego.
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Si llego a vencer, es preciso que me pagues por haber vencido; si vences tú, por haber vencido tú
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A las negociaciones sinceras y diligentes nunca se ha resistido un honorable éxito.
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Tendríamos que pronunciar palabras de fuego contra tales hechos y lo único que nos lo impide es saber que, si habláramos, haríamos todavía más difícil la situación de esos desdichados.
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La naturaleza me ha equipado con un talento musical del que no reniego y estoy orgulloso, porque también le trae calma y placer a las personas.
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Pienso, luego ya tu sabeh
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La juventud se emancipa poco a poco, arroja los prejuicios por la borda, la crítica vuelve. El pensamiento despierta desde luego en algunos; pero insensiblemente el despertar gana la mayoría; dado el impulso, la revolución surge.
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El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud.
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Lo entregó todo al fuego, que no hace distinción entre los culpados y los que no lo son.
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Los muchachos deben abstenerse de beber vino, pues es un error añadir fuego al fuego.
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La vida debe ser vivida como un juego.
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La vejez tiene un gran sentido de sosiego y libertad. Una vez que las pasiones han abandonado su presa, se ve uno libre, no de un amo, sino de muchos.
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No revuelvas el fuego con un cuchillo...
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Llegará el día en que después de aprovechar el espacio, los vientos, las mareas y la gravedad; aprovecharemos para Dios las energías del amor. Y ese día por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego.
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El trabajo se prepara antes, pero luego siempre hay que improvisar.
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Era preciso que cayera sobre mí una chispa para hacer brotar el fuego.