No estabas allí al principio. Tampoco estabas allí al final... Tu conocimiento de lo que está pasando sólo puede ser superficial y relativo
Frases célebres sobre: ela. [Página 156]
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El pájaro tiene su nido, la araña su tela, el hombre la amistad.
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El viejo y sano principio, conservador y filantrópico, de que aun los más pobres deben tener algo con qué contar, se ha trocado por otro muy distinto: la socialización creciente del uso del ingreso, apoyada en la teoría niveladora del Estado, de que toda
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La distorsión de todas las relaciones de precios, la coexistencia de mercados oficiales y negros y el antagonismo entre quienes operan en el mercado y el Estado, que lucha desesperadamente por conservar su autoridad, conducen al final a una situación caót
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Todo plan que se elabore ha de ser congruente con el carácter de la posición.
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En el fondo, son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida.
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En el fondo son las relaciones con las personas lo que da valor a la vida
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No hay melancolía sin memoria ni memoria sin melancolía
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Vive tu vida de modo que siempre que pierdas, sigas adelante.
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El color es un medio para ejercer influencia directa sobre el alma: el color es la tela, el ojo el macillo, y el alma es el piano con sus cuerdas.
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El progreso depende de seres que son innovadores, que rechazan los convencionalismos y modelan sus propios mundos.
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Una novela es el escape de una angustia por la válvula de la fantasía
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La capacidad para hablar exactamente está íntimamente relacionada con la capacidad de saber exactamente.
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Siempre use la palabra imposible con la mayor cautela.
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La filosofía es la conducta que cada quien asume ante determinadas circunstancias, y como el género humano está sometido a vivir en condiciones semejantes, quienes se adelantan se constituyen en docentes. Así aparecen las escuelas. Pero cada quien es maes
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Y de nuevo volvió a sentir que la vida volvía a tener suficiente fuerza para arrastrarla y hacerle reemprender sus tareas, de la misma manera que el marinero ve, no sin cierto tedio, cómo el viento vuelve a henchir su vela pero no siente el deseo de irse
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El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada
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Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.
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Todo lo que pudo visualizar fueron visiones fugaces de rasgos sin relación entre sí: el contorno suave de sus pómulos en el sol, la ambarina oscuridad de sus ojos vivos, sus labios en forma de sonrisa amistosa que siempre estaban prontos a cambiarse en un
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Estoy muy triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado... No sé qué hacer ni qué pensar, pero deseo vehementemente dejar este lugar... Siento tanta melancolía