Entre la izquierda y la derecha jodieron España. Entre todos la mataron y ella solo se murió
Frases célebres sobre: ell. [Página 168]
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El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.
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¿Racionalizar la fe? Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la esclavitud en vez de legar a la libertad en Cristo.
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El general Millán-Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada...
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El hombre es un producto social y la sociedad debe impedir que se pierda para ella.
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No nos molestan aquellos defectos que nosotros no tenemos
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¿De qué te sirve meterte a definir la felicidad si no logra uno con ello ser feliz?
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Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá.
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A un pueblo no se le convence sino de aquello de que quiere convencerse.
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¡Que inventen ellos!
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La libertad es un bien común y, mientras no participen todos en ella, no serán libres los que se crean tales
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La belleza del cuerpo muchas veces es indicio de la hermosura del alma.
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Ves aquellos hombres, corren sin ver, buscan una casa donde cambiar su piel.
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Será será una celebración cada regreso al hogar desembarcar en su muelle pasión y por un tiempo anclar.
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La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de
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Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo con las leyes de la belleza aun en los momentos de más profunda desesperación.
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Lo que se ha instaurado en el mundo es una sociedad capitalista, con todo lo que en ella es vulgar, cruel y estúpido, con advenedizos, estafadores y timadores, con la grotesca chabacanería de los nuevos ricos. La crueldad del dinero ha sustituido a la cru
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Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo a las leyes de la belleza, aún en momentos de más profunda desesperación.
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La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción, radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales.
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Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también.