Un jardín, una cimbreante doncella, un cántaro de vino, mi deseo y mi amargura: he aquí mi paraíso y mi infierno. Pero, ¿quién ha recorrido el cielo o el infierno?
Frases célebres sobre: ell. [Página 228]
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¡Y pensar que hay insensatos que en esta misma hora sueñan con riquezas y distinciones! ¡Qué sedosa es tu cabellera, amada mía!
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No te ilusiones con tu riqueza y tu belleza, puedes perderlas; aquella en una noche, ésta en una fiebre
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Nada es más útil al hombre que aquellas artes que no tienen ninguna utilidad.
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El amor es el anhelo de abrazar a una persona con fuerza y estar en el mismo lugar que ella. El deseo de abrazarla dejando fuera al mundo entero. La nostalgia del alma de encontrar un refugio seguro.
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¿No has pensado nunca que la guerra es un manicomio y los que están en ella sus pacientes?
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Hay pecados cuya fascinación está más en el recuerdo que en la comisión de ellos.
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Sólo se echa a perder aquella vida cuyo desarrollo se estanca.
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Los cuentos de hadas se equivocaban. El príncipe no despertaba a la princesa con un beso, sino con una promesa. En sus brazos ella estaría a salvo para siempre. Ella despertaba para vivir feliz para siempre jamás. Si no lo hubiera sabido, la princesa habr
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En nuestra familia la única auténtica es mamá. Ella sí que es un artículo de legítima calidad. Hay algo en ella que no admite comparación.
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Toda persona inteligente sabe que la vida es hermosa y que su objetivo es que seamos felices comentó mi padre observando a las tres bellezas. Pero luego sólo los tontos son felices. ¿Cómo explicárselo?
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Lo peor es un enemigo tonto. Un enemigo inteligente, si también lo somos, no deja de apreciarnos por ello y combatirá siempre con nobleza contra nosotros.
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La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella.
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La mentira, es decir, el relato de las bellas cosas falsas, constituye el fin mismo del arte.
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La muerte es la cosa, la única, que me aterra siempre. La odio. Hoy se puede sobrevivir a todo menos a ella.
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Mientras viva no pienso imitarles ni humillarme porque no me parezco a ellos.
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Sólo hizo una cosa que me conmovió el corazón: a mitad de la cena, de repente me dijo que intuía que un día sería muy feliz. Y aquellas palabras me hicieron sentir con mayor claridad que se me había cerrado la posibilidad de ser feliz en la vida.
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Luego íbamos a un café para leer de nuevo el libro y hablábamos de él sin parar, sin parar durante horas. Aquello era amor y a veces pensaba que, como en las películas, el amor era el único medio de traer un universo lejano hasta el nuestro.
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Envidio a la gente que bebe. Al menos ellos tienen a qué echar la culpa de todo.
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Hay quienes se parecen a un cheque de un millón de dólares contra un banco en quiebra. Prometes mucho y no es posible obtener nada de ellos.