Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza. Córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor.
Frases célebres sobre: ell. [Página 274]
Hay un total de 7544 freses célebres sobre "ell" este sitio web. [Página 274]
-
-
La más bella palabra en labios de una persona es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía
-
La luz de las estrellas que se han extinguido hace años todavía nos alcanza. Igual que los hombres ilustres que han muerto hace siglos, que nos alcanzan con las radiaciones de su personalidad
-
La belleza es la vida cuando la vida levanta el velo de su rostro sangrado
-
Todo aquello que logran o dejan de lograr en su vida, es el resultado directo de sus pensamientos.
-
Madre: la palabra más bella pronunciada por el ser humano
-
La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía.
-
El amor es siempre tímido ante la belleza, al paso que la belleza anda siempre detrás del amor.
-
No puede cambiarse todo aquello a lo que te enfrentas, pero nada puede ser cambiado hasta que te enfrentas a ello
-
Y nada está seguro de sí mismo, ni en la semilla en germen, ni en la aurora la alondra, ni en la roca el diamante, ni en la compacta oscuridad la estrella, ¡cuando hay hombres que amasan el pan de su victoria con el polvo sangriento de otros hombres!
-
Yo te amé, tú me amaste. Vivimos juntos, amándonos, amándonos. Pero la vida separa a aquellos que se aman tiernamente, sin hacer ruido y el mar borra sobre la arena, los pasos de los amantes que se separan.
-
En el piso me siento más a gusto. Me siento más cerca, más una parte de la pintura, ya que de esta manera puedo caminar alrededor de ella, trabajar en los cuatro lados y estar literalmente en la pintura.
-
El pensamiento bien consiste o en conocer la verdad o en dirigir al entendimiento por el camino que conduce a ella.
-
Las cosas bellas son perecederas y los bellos tiempos son efímeros
-
Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ella.
-
En Egipto, a las bibliotecas se las denominaba tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y origen de todas las demás.
-
La ciudad por el campo dejé un día y recorriendo vagoroso el bello distrito que a la vista se me ofrece el prado cruzo y la montaña trepo.
-
Corderos desfigurados reflejan en sus ojos las vueltas de las estrellas y los viejos molinos.
-
Verdad, bien y belleza son lo mismo
-
Para conocerte a ti mismo, tendras que mezclarte con los demás, y de paso, los conocerás mejor a ellos.