El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas, sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad
Frases célebres sobre: ell. [Página 295]
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No hagas a los demás lo que te guste que te hagan a ti, ellos pueden tener gustos diferentes.
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Sólo los tontos se adaptan a la vida; los inteligentes tratan de adaptar la vida para ellos
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Olviden a los politicos, los politicos solo son puestos en esa posición para darles la ilusión de que tienen la libertad de escoger, pero no la tienen, tienen dueños, ellos son sus dueños.
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Ella en mi corazón metió la mano, y de allí me llevó mi dulce prenda: que aquel era su nido y su morada.
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Un pesimista piensa que cualquiera es tan miserable como él, y lo odia por ello.
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El hogar es la prisión de la doncella y el taller de la mujer.
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No hay ninguna satisfacción en ahorcar a un hombre que no se oponga a ello.
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No busquemos solemnes definiciones de la libertad. Ella es sólo esto: Responsabilidad.
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El norteamericano blanco relega al negro a la condición de limpiabotas y deduce de ello que sólo sirve para limpiar botas.
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Ella había perdido el arte de la conversación, pero no la capacidad de hablar.
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Siempre hay peligro para aquellos que lo temen.
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No hay ninguna satisfación en ahorcar a un hombre que no se oponga a ello.
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Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella.
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Es cierto que existen personas como Willie Loman el viajante del drama de Arthur Miller, pero no me parece que sea necesario escribir sobre ellos una obra de teatro
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Los celos son una ceguera que arruina los corazones; quejarse y querellarse no representa signos de afecto sino de locura y malestar.
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Gran artista como era, descubrió que, sencillamente, aquella dulce y suave criatura había llevado aquella noche al escenario de la Opera algo más que su arte, es decir, su corazón.
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La mujer cambia con frecuencia y es bien loco quien se fía de ellas.
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Nuestro deseo, nuestra voluntad de saber, deben ser para ella un suplicio más. ¿Quién nos asegura que, si nos enteramos, el hecho de conocer su misterio no sea el comienzo de un drama más espantoso que los que ya se produjeron aquí?
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La trivialidad del verso y la vulgaridad casi popular de la melodía parecían tanto más convertidas en belleza por un soplo que las levantaba y arrebataba al cielo en las alas de la pasión. Porque aquella voz angélica glorificaba un himno pagano.