Admiro mucho a la mujer. Me encanta su belleza, su delicadeza, su vivacidad, y su silencio.
Frases célebres sobre: ell. [Página 325]
Hay un total de 7544 freses célebres sobre "ell" este sitio web. [Página 325]
-
-
Debemos buscar el comienzo de todo, de seguro, en la nube que reventó en lluvia aquella tarde, con tan inesperada violencia que sus truenos parecían truenos de otra latitud.
-
Ya será, pues, el momento de que examinemos las cosas que ellos atribuyen a Dios y que, sin embargo, no le pertenecen, como es omnisciente, misericordioso, sabio, etc.
-
La conversación más agradable es aquella de la que no se recuerda nada con precisión, pero deja una impresión general agradable.
-
Aquellos días de los primeros combates de ajedrez, el tablero me seducía como quizá no me haya vuelto a seducir posteriormente. Es raro el ajedrecista principiante que no haya vivido un periodo así de atracción pasional por el tablero.
-
Más vale quedarse aquí y esperar, a lo mejor se calma la tormenta y se despeja el cielo, y entonces podremos encontrar el camino por las estrellas.
-
Es triste pensar que la juventud nos fue dada inútilmente, que a todas horas la hemos traicionado, que ella nos engañó, que nuestros mejores deseos y nuestros sueños sagrados pasaron en rápido giro, cual hojas en el otoño desolado.
-
¡Adiós, pues, mar! No he de olvidarme de tu espléndida belleza, y oiré al caer la tarde tu voz, fragor que embelesa.
-
La noche posee muchas estrellas encantadoras, y hay muchas bellezas en Moscú; pero más bella que todos sus amigos celestes es la luna en el azul vaporoso.
-
Uno nunca debe dirigir a las personas hacia la felicidad, porque la felicidad es también un ídolo del mercado. Uno debe dirigir hacia ellos el afecto mutuo
-
Un pueblo educado es un pueblo armado, convirtiéndose en el enemigo más peligroso para el gobierno, sistema, por ello es que cada vez reducen el presupuesto de la educación.
-
La única guerra que pierde el pueblo es aquella guerra orquestada por el imperio donde luchan los pobres contra los contra pobres.
-
Es delicioso levantarse muy temprano y percibir las huellas frescas en la arena. Es delicioso recordarte así, saber que estás conmigo.
-
Los faroles apenas tenían las sombras esa noche aún no sé si en verdad sucedió, pero no olvidaré aquellas lívidas nubes que incendiaban las llamas finales del sol.
-
Te levantarás como una ola tempestuosa en el río de mis versos, y no lavaré de mis manos las huellas de tu perfume.
-
Hay reglas sencillas para el uso de la Penicilina: usarla sólo para los microbios que sean vulnerables a ella, aplicar la dosis indicada y que el tratamiento dure lo suficiente para eliminar la infección; siguiendo estas reglas, todos quedarán satisfechos
-
Yo siempre fui humilde en el regimiento; jamás discutí una orden de un sargento o de un cabo; respecto a los oficiales, no recuerdo haber recibido nunca una orden directa de ellos.
-
La obtención del título de maestro fue para mi algo así como un resumen de las victorias obtenidas y derrotas sufridas; con ello se cancelaba la cuenta de la enorme cantidad de horas dedicadas a analizar partidas y aprender las leyes del juego.
-
Entre los argentinos es muy popular la idea de que el mundo viva en una paz duradera. Por eso acogieron con tanto afecto y calor a los ajedrecistas soviéticos, porque vieron en ellos a emisarios de la paz que les llevaban las aspiraciones antibélicas del
-
Echábamos hasta cien y más partidas en una tarde, y ello me ayudó a aprender al dedillo los rudimentos de la técnica del juego. La estrategia que empleábamos era aún muy primitiva: ambos contendientes nos arrojábamos inmediatamente con los peones adelante